sábado, julio 16, 2011

Olvidándote

Iracunda es mi mente
que ha pensado demasiadas veces
sentada frente a un papel
escribirte por última vez.

Infaltable es la tarde de domingo
en que a sorbos muy lentos
me bebo entero tu recuerdo
en el carmesí de un vino tinto.

Adoro los instantes de locura
en que brinca mi pecho
por aquellas milésimas de segundos
que volviendo a ser una chiquilla
te sueño con una flor
cultivada con dicha hecha sonrisa.

Desquiciadas son las madrugadas
en que encuentro solo migajas
y no detengo mi llanto
hasta que vuelvo a dormir
en la aridez de mis entrañas.

Se nivelan mi pena y mi ira
cuando el mundo me devuelve el pulso
y respirando con fe en lo profundo
de la siempre libertad de mi vida.

Pero sucumbo solitaria
en los atardeceres de playa dorada
cuando absorta en el horizonte
la ilusión hecha rocío moja mi cara

y sentada en promesas de arena
creo escuchar desde lo azul
tu voz repitiendo al crepúsculo de mi alma
lo mucho que aún me amas.



P-Car

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