sábado, octubre 24, 2015

Amor sin dimensión

Soy quien, antes de tu primer suspiro, te quiso
y quien, luego de tus silencios,
infinitamente, te amará.

Y mañana, cuando nada quede y…
ni el olvido nos recuerde
seré la lluvia deslizándose por tu ventana
en los muchos inviernos sin auroras
que hemos de sobrevivir.

Y estaré tan cerca y tan lejos
como nunca podrás imaginar.

…en la mirada de la última niña
que veas jugando en la plaza
y en la del primer ángel
que en el cielo acaricie tu alma.

No importa cuántos siglos pasen
o si el tiempo, misteriosamente desaparece.
Tampoco importa si la tierra se esfuma
o si ya no existe el sol ni la luna.

Lo que hoy tienes que saber
es que yo siempre estaré
en algún espacio inédito
grande o pequeño
nítido o difuso

…protegiendo mi verso,
adorando tus ojos y mirada,
abrazando sin término, la metáfora de tu cuerpo
y besando, entre nubes y galaxias,
con un amor sin dimensión,
el recuerdo, de nuestro último beso.



P-Car

lunes, octubre 19, 2015

Necia ignorancia

Un día no muy lejano, juntos, fuimos como la luz de un lucero, otorgando destellos a añejas historias de miradas incrédulas. ¿Recuerdas?... Bastaba con mirarnos, después cerrar los ojos y en un segundo único e irrepetible, dábamos una vuelta al universo.

Y si deseábamos ser cascada, nos convertíamos en abundante agua, pura y nítida, como aquella maravillosa que hace florecer el desierto, una sola vez, en el calendario de un siglo.

Luego de fundirnos uno en el otro y comprender que eternamente seríamos infinito, nos emocionábamos hasta las lágrimas y nos elevábamos en un vuelo mágico. Juntos, íbamos a tocar las estrellas, para decirles nuestros secretos y los más dulces e insólitos anhelos.

Al oscurecer, nos abrazábamos para descansar, formando la noche más bella, en la que silenciosas y desnudas, danzaban filas de brisas cálidas, junto a un trozo de mar sólo nuestro. Era tan bello, entre sueños, escuchar las pequeñas olas al llegar a la arena.

Y cuando fuimos lo que fuimos, sin ser eruditos, creamos un verso, que quedó perpetuo sobre las planicies de una gran luna malva. Ella a veces llora en mi ventana, y yo… le estiro mi mano temblorosa y lloro con ella.

¿Quién diría que hoy somos lo que somos y estamos donde estamos? Dos independientes… que no pudieron sostener aquel inmenso regalo. Y nos transformamos en seres solitarios, amargos, fríos, tristes, indolentes. No sé cómo aún no nos hemos muerto, si estamos lentamente sangrando por dentro, con el alma mutilada.

Culpables somos dos y muchos otros acoplados. Es el espacio vacío de los objetos hermosamente mentirosos. Es creer que todo se puede sumar o restar, aniquilar o esconder. Es no entender que nuestra principal fuente de vida, son los sentimientos. Es abandonar las emociones. Es no tocar y acariciar el centro del corazón. Es ceguera, es egoísmo, es materialidad, es orgullo, es intolerancia y rudeza innecesarias. Son las mismas plagas que están lentamente carcomiendo a la humanidad. Siento con impotencia, que lo bello e importante de la vida, literalmente, se cae a pedazos.

Y me pregunto… ¿qué nos sucede?. A ti, a mí, a tantos. A veces tengo miedo de esta frivolidad de la que somos capaces cuando algo no nos calza, cuando algo no nos acomoda perfectamente, cuando alguien, así amemos y nos ame, no lo sabemos escuchar, entender, ni menos ayudar, cuando el ego se apodera y devora nuestra sensibilidad.

Somos viles cómplices y a la vez, tontas víctimas de una gran escasez de verdad. Necios ignorantes de lo más importante: el amor y el alma. Y yo... no sé qué hacer. Sigo respirando, sigo la inercia de la sobrevivencia, sigo, sigo, sigo, esperando la bendición de un milagro.



P-Car

domingo, octubre 11, 2015

domingo, octubre 04, 2015

Mágicamente perfectos

Donde el tiempo danza con el infinito
y el viento se enreda con la nostalgia.

Cuando el mar roza la arena sombría
y la lluvia cree suyas mis lágrimas…

En el oasis de mi piel que nunca conocerá el olvido
y en aquel suspiro… que alcanza a tocarme el alma.

En esos espacios ínfimos, inmensos y eternos.
Quizás únicos… o tal vez simplemente…
mágicamente perfectos 
-con o sin mí-
por siempre seguirá existiendo
el amor que por ti siento.


P-Car