sábado, mayo 27, 2017

Pecados

Me irrita tenerte en mí, visceral y espiritual
¡en el epicentro mismo de mis movimientos!

Si tomo apuntes de mi misma, empalidezco,
por ira, por fervor y por este indomable amor.

Por tu lejanía y por entregarme esto la vida.
¿Es amor?. Si fuese así…¿es bello e indulgente?

Proclaman las baladas, que hay un amor eterno
que convive con el alma, más allá de la muerte.

Dicen que hay chance, más no hay si es condena:
tibia y álgida, dulce y amarga, colorida y negra.
¡Condena igual!

¡Cómo me enloquece a ratos! ¡Cómo te odio luego!
A mí me parece no merecida -ni tú la dicha-
Un pecado mortal debo cargar.

Debe ser que en un viejo sueño, casi principesco, 
casi santo, casi eterno, me di a ti ¡incondicional!
Y no obstante, rondaba ese casi, creyente te adoré,
de la cumbre al piélago, con mi corazón y cuerpo.

Pecados de ternura, de insolencia, de devoción,
de lealtad, de carestía, de pasión, de inocencia.
¡Pecados igual!

Una sola cosa te pide, esta enamorada cardinal,
bien insignificante, para tan selecta desgracia:
ven a mí y háblame con paciencia de aquel ayer
y simula -con excelencia- que aún me necesitas.

Quizás, en ese meandro providencial,
ambiciones intensamente destruir los barrotes
y luego de abrazarme hasta vencer el castigo
me digas lo que sientes, me poseas y… alivies
el anhelo, la tribulación y el sentimiento.

Tal vez, se le adicione un infinito al veredicto
por dar rienda suelta a mi más pavorosa falta
pero, debido a este terminal temblor en el alma
efecto de amarte con la ferocidad que te amo…
¡lo elijo!




P-Car





sábado, mayo 20, 2017

Séptimo sentido

No importa qué caminos lejanos transite
ni los muchos soles que marquen mi rostro.

No importa si mi sonrisa se agita en otras veladas
o si lunas rosadas, estampan prosas en mi orgullo.

En la íntima prioridad de suspirar profundo
siempre vuelvo al hondo motivo de mi todo:
vuelvo a ti.

Navegas, nómada en mi mundo,
-serranías, declives y cavernas-
cual embrión, reconociendo nidos.
Eres igual delirio que martirio,
eres lo intacto, eres lo infinito.

Lates, inalterable en mi centro,
porque yo, te amo con el alma.
Mi dulce secreto es, que eres mío:
mi gran amor, mi séptimo sentido.

Y cuando mi piel sea del viento
y mis ojos, pertenezcan al sueño,
al alba, nuestro querer será calandria
que al atardecer, lento mutará a ángel.

De noche, melodía de violín y arpa
y otras veces, la estrella más lejana.

En largos días grises, nuestro amor será
la nube a punto de detonar sus lágrimas
y al final de su peregrinaje, morirá -si-
y entonces su tristeza será la lluvia
que cedida, se desdibuje en el mar.

Pero cuando el sol amanezca sobre el agua
todo el ciclo se repetirá, y nuestro amor
¡resucitará!

Y como dije hace -lo que hoy me parece- un siglo:
"Cuando ya nada exista en este mundo
mis pensamientos por ti
volarán al infinito
para encontrar
un lugar del universo
donde sobrevivir"

Tan inevitable será
como la primera vez
que tus labios para mí modularon
un indeleble inolvidable “te amo”.

Desde aquel sumo instante,
sin mediciones, sin tiempo,
sin suma, sin abreviatura,
fuiste tú -en mi piel o perdido-
la flor de mi huerto y
la luz de mi universo.



P-Car




sábado, mayo 06, 2017

Loca piel

Soy un breve delirio con prólogo y fin.

Mujer sin memoria, sin apegos, soy:
¡el mísero vuelto de un gran precio!
Es lo que me devolvió el egoísmo  
por amar mucho y dar en exceso.

Pero mi pasión incrementa desvelos
en el trópico de la noche desnuda.
Irrefutable, mi efusión es quimera.
¡si es lo único cabal que me queda!

Así no se entienda que al alba
desayune un ánfora de perfidias
en un estupefacto amanecer sin brisa.
Al atisbo del sol ¡yo soy el viento!

Golondrina húmeda y necia
que, aún curvilínea de caricias,
viste bárbara y se va por el tragaluz.
Inequívoco, una leyenda adhiero
de polo a polo, en el oasis impuro.

Pero mi ardor es hierro que quema
si decide prensar un olvido al adiós.
Y eso es condena ¡aléjate por favor!

Y deja de usar el firmamento conmigo
tuerce al paño oscuro ¡aún hay futuro!
En una sin cicatrices, fíjate, desea y ama.
No soy lo que fui. Soy, el olvido de la saga
y en ese poco, un mundo de púas nevadas.

¿Tú? ah, eres garúa, gotas venerables,
manantial cristalino, represa serena.
Para mis cenizas ¡agua bendecida!

No permitas que aumente esta sed.
¡Soy mitad muerte en esta loca piel!

Que si insistes mirar así…  
Que la felicidad te secaré…
Que no quiero quedarme…
Que no debo enamorarme…

¿Rozas mi boca con tus labios?
¿Tocas mis curvas con tus manos?
¿Me susurras que guarde silencio?
¡Oh locura de las imposibilidades!
¡qué maravillosa sabe tu valentía!

En la hora de las cortinas vespertinas
bien advertido y fantásticamente obstinado
¡serás mío! -mío- ¡totalmente mío!

Sabrás…-sí, ya lo sabes-
que al filo del nuevo alba
¡no te quedará ni el alma!



P-Car

viernes, mayo 05, 2017

La vez primera

La vez primera que, más que un segundo,
en mis pupilas virtuosas alojaste tus iris
¡las poseíste! Ellas fueron tuyas, así como,
desde entonces, la causa de tu brillo ¡mío!


P-Car


miércoles, mayo 03, 2017

Insensatez

 
Me bañaré con ramas y lluvia
hasta que la forma y el aroma huyan.

Quitaré las memorias
de los estrechados muros
de mi habitación diminuta.

Secaré mi huerto y sus flores.
Viviré sin mirar las estrellas.

¡Nada, no quiero nada!

He decidido no recordar más
ni recitar otra vez lo olvidado.

Quiero no extrañarte.
Quiero no buscarte.
Quiero no amarte.
¡Mucho menos amarte!

Definitivamente quiero ser otra.
Una con connotación,
una bien importante.

Así, como es la muerte.
Fría, implacable,
teatral, imprudente,
totalmente insensata.

Ella es de quien todos hablan
y a la que todos temen
y… ¡vivazmente!
a quien tú, del parto a la unción,
le has pertenecido siempre.



P-Car