miércoles, abril 18, 2018

Amada tristeza

Me he vuelto a ceñir a ti
forma que tienes mi forma
aroma que hueles mi aroma.

A ti… ¡sí!
que en milimétrica calma
has memorizado
todos los atajos a mi alma.

Que tiñes mi sangre
que meces mi ombligo
que ovillas mis cuerpos
que sublimas mi emoción
que haces balada mis gritos.

Dime… ¿Qué hiciste en mi ausencia?
¿En cuál orfandad echaste tu sombra?

Es que un sueño me dijo conociera 
una aldehuela llamada alegría.
Pero he de confesarte
que allí todo es efímero
y nada…
nada tiene más vida
que un nonato suspiro.

Extrañé en exceso
tu lealtad y tus celos
la fría brisa de tu aleteo
y tus brillosos ojos negros.

¡Ya!... ¡deja de mirarme así!
y de gemir… amada tristeza.

Te prometo no volver
por inciertos senderos
sin la fehaciente impronta
de tus hieráticas cárcavas
peliagudas trazas y…
fracturadas olas.


P-Car




Derechos Reservados.
Propiedad Intelectual.
Imagen: Erin Graboski.

2 comentarios:

  1. La tristeza siempre deja huellas, por desgracia.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Hola estimado amigo, gracias por regalarme tu sentir y por supuesto, tu presencia aquí. Besos.

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