Me perderé
en la dimensión de un lugar incógnito
igual como lo hacen
el tiempo y la memoria.
De lo que el mundo conoció de mí
no ha de quedar viñeta ni sombra.
Ya nada visible coexistirá
ni un mísero movimiento.
Ni brillo, ni aroma
ni asombro, ni suspenso.
Ni plectro, ni cadencia.
¡Ni bramido, ni verbo!
Solo, de vez en cuando, una brisa fría
que acariciará el tallado de mi nombre
sobre un par de fechas sin relevancia.
Me perderé, más cerca que distante,
en una enorme franja ciega
que todos llaman infinitud.
Pero que quizá tan solo sea
una incolora amplitud
repleta de un bullido silencio
sin manual, sin expediente.
Mi esperanza es que
en mi esencia pueda empacar
el amor que he comulgado
cual luz que me ha llevado
hacia un futuro indescriptible
bien o mal llamado
extinción de lo tangible.
Lugar sin casualidades ni suerte ya
donde no hay una sola posibilidad
de que el vetusto destino
nos vuelva a encontrar.
Más, si un solo hábito
-trastornado, terrenal-
en una inhóspita nada
se me permitiese conservar
…por darle un sentido al sinsentido
desde mi poética pulsión continuaría
en la ávida búsqueda
del verdadero amor
por los bosques sombríos
de tu escurridiza alma.
Si el mal llamado fin
o la mal llamada muerte
me dan su bendición,
como todos, sí, me perderé,
sin inhabilitar lo que más amo
aquello que solo yo, puedo ver.
Me basta una pizca de luz
para llevar en mi alma
el diamante en bruto
que se llama ¡tú!
.
.
.
P-Car
N°1302 - 18.09.2021
Derechos
Reservados
Propiedad
Intelectual
Protección: Safe
Creative
📷 Antonio Mora
(ante cualquier advertencia
será retirada de inmediato)


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