En tu ausencia nada existe, nada,
más que el vacío y el error.
A oscuras escudriño la mentira
-el duelo del dolor que me causa-
y reposo, en la luz de la verdad.
A ratos, mi corazón creo sucumbirá
pero un algo más elevado lo salva
y no se detiene su pulsión vital.
Así, como cada mañana el sol en el cielo,
mi corazón en mi pecho me ilumina
y con sus latidos me habla
de la vida, del amor, de la bondad.
Hoy dice que vaya a sumergirme
en la inmensa azul humedad.
Mi corazón pide caricias de agua y sal:
todo un ocaso líquido en el mar
para convalecer, sanar y
...¡recomenzar!
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P-Car
N°1463 - 18.01.2023
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