La hebra del
humo
de un arrugado
cigarrillo
y el hielo
casi deshecho
aún con licor…
son el único puente
a ti
que quedaron
aquí.
Pusiste hora
final a lo nuestro
y serio, cruzaste
el umbral
de mi puerta…
y de mis sueños.
La canción que
tú mismo elegiste
aún suena,
ridícula,
en medio de esta
nueva soledad
que se
engrandece y grita.
Y yo, para no
ahogarme de pena
iré a mojar
de dolor mi sábana
mientras... sostengo
mi alma.
Mañana el devenir
tendrá otro color
y he de repetir
un conocido ritual.
Me pondré
otro perfume
elegiré un
vestido audaz
y alocaré mi
peinado.
Trabajaré de
sol a sol
hasta quedar agotada
y al
anochecer
ni por casualidad…
miraré las
estrellas.
El vaso y el
cenicero,
con nada más la
ilusión
de tu sabor y
aroma,
quedarán una
semana, solo una,
tal cual
sobre la mesa.
Si regresas, sin
explicaciones,
nos
abrazaremos, nos besaremos
mientras
oímos la misma canción
como si nunca
hubieses dicho adiós.
Luego de siete
soles y siete lunas,
-el tiempo
del infinito-
así vuelvas,
así te acepte,
ya nada…
¡nada será lo
mismo!
.
.
.
P-Car
Paty Carvajal-Chile
N°1316 - 01.12.2021
Derechos
Reservados
Propiedad Intelectual
Protección: Safe
Creative
📷 de Internet
(ante cualquier advertencia
será retirada de inmediato)
