Vete ya…
abandona
mis deseos
que si no
das ahora la vuelta
no dejaré me
dejes en esta magna soledad.
Debes
seguir tu designio divino
conocer la
magnificencia del cielo.
Ahora mismo,
en este segundo de tregua,
levanta
tus alas y huye de mis pensamientos.
Escapa de
este mundo de depredadores…
No sin
antes, de mí, extraer nuestros sueños
para, en
tu ausencia, no deshacerme de pena.
Pero en mi
alma… ay… en ella:
estará anidado
el tesoro
estará
guardado el amor más entero
estará tatuado
absolutamente todo.
Y al
llegar la hora de mi propia escapada
mi esencia,
llena de ti, buscará ser feliz.
Mi
infinito buscará tu infinito.
Mi alma se
asentará en tu alma.
El hogar
anhelado por ambos
será la eterna
eternidad.
Allí, nada
ni nadie de esta tierra
nos podrá separar.
Nuestros tesoros
serán
un llano
de semillas rojas y
¡un bosque
tupido de milagros!
Y en
nuestro gozo espiritual
nunca
dejará de acompañarnos
el sonido
de nuestra copiosa cascada.
Vete ¡vete
ya!
Amor mío…
descansa
en paz.
Paty
P-Car

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