viernes, junio 09, 2017

Ocaso negro

Tengo un vacío de ecos mudos
que me contrae y hiere la faringe.
Y la esfinge, en el paredón del origen.

Reavivaste el fuego con huesos
y sellada una breve luminiscencia,
-que creí un samaritano auspicio-
volviste a ser el pájaro facundo
que el céfiro de tu alma me quita.

Por confiar en tu rayo sin luz
hoy me cubre el bosque sombrío
bajo el cielo que tus alas ostentaron.

Quedé como un arbusto
subyacente a feudales pinos.
Nadie me ve, a nadie le importo.

En tu aventura… es cristalera,
en mi concepción… ¡expiración!

Mi beldad será sepultura.
Seré bruma en las tinieblas.
Perfil denso entre las sombras.

Del organismo y del corazón
caerá sangre oscura a una tierra negra.
¡Aullarán eclipses en tu circular memoria!

En la dejadez, un ocaso negro.
¿Casual, impronta o agüero?




P-Car

4 comentarios:

  1. Siempre hay un rayo de esperanza en el atardecer de cada vida...
    Un abrazo.

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    1. Hola Rafael, mucha verdad y sabiduría en tus palabras. Un abrazo fuerte amigo, buen fin de semana!!!

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  2. Ese pájaro Facundo sello su impronta en la distancia del tiempo quizás la esperanza nunca se alie con el mal Agüero.
    Una odisea de belleza tildada de sentimientos.

    Un abrazo.

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    1. Hola Agapxis, qué buen argumento el tuyo. Seguro así debe ser para cualquier situación igual o similar. Que tengas un lindo fin de semana amigo, besos.

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