Con aroma a soledad, hoy te vi,
tan cerca y tan lejos a la vez.
Tan del océano, tan del cielo,
tan de tu cuerpo, tan de mí.
El pedazo de arena que nos unía
vibró en indivisa melodía.
Quise decirte algo, pero no pude,
mis palabras se quedaron atrapadas
en la jaula de mi garganta
donde mora un viejo temor.
Entonces, con mis pupilas ávidas
me conformé con mirarte a los ojos
mientras te relataba mis eternidades
ayudada del silencio celeste
y el aire dorado.
¿Te volveré a ver
hombre solitario?
Sin ilusión pero con fe, escribo estos
versos
para que Dios los borde en tu corazón
y te lleve otra vez y siempre
-dulce y eternamente-
donde esté yo.
.
.
.
P-Car
Paty Carvajal-Chile
N°1707 – 14.11.2025
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Cuando no salen las palabras hablan intensamente las miradas.
ResponderBorrarMuy bonito, Paty.
Un beso y feliz día
Hola Marisa, gracias por tu compañía. Es cierto, las miradas son un reflejo de lo que llevamos y sentimos por dentro. Cada mirada contiene un universo. Besos para ti. Y que tengas una bella semana amiga.
BorrarUn dulce y precioso poema, amiga Paty. Todo él. Pero ya esas primeras estrofas...
ResponderBorrarSiempre es un placer este espacio de serenidad y belleza.
Gran abrazo.
Hola amigo, siempre es un gusto verte aquí, gracias por venir, me alegro que te guste mi poema. A veces las energías, no se comunican pero se conectan. Un abrazo grande.
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