A ratos me golpea mi ignorancia amorosa
que a veces me entiende y otras, me
acosa...
No sé si esto que me pasa es digno de
contar
pues no sé si es de almas grandes o
temerosas.
No sé si por amarte como te amo
me he engrandecido como un arcoíris
o... empequeñecido como una mariposa
graciosa,
hermosa pero loca:
¡muy pero muy loca!
Hoy me es suficiente pensarte
para amarte exageradamente
¡arduamente, obsesivamente!
con esta callada por indolente,
anómala forma de quererte.
Te he amado, envuelta en otros brazos
te he amado, maldiciendo tu estampa
te he amado, queriendo eliminarte.
Más, todo intento de no amarte
-de olvidarte, de detestarte-
de tan inútil, es infértil.
Apartada, indultada, abnegada,
en la eternidad del hoy y del mañana,
te amo, en el crujir de las hojas del
otoño
te amo, en el murmullo musical de la
lluvia
te amo, en los ecos de las avenidas
solitarias.
Con toda mi piel y verdad, te idolatro...
en el húmedo insomnio de mi medianoche
que acaba sin terminar, al despuntar el
alba.
Y te amo aun más,
cuando las palabras
juegan a ser versos
y me revelan todos los secretos
guardados en mi alma.
¿Idealismo, egoísmo, cobardía?
¡qué sé yo! Solo sé que me iré,
amándote así, agradecida de la vida,
agradecida de ti, agradecida...
tanto del dolor como del amor.
¿Cómo no? Si a través de este querer,
he tenido el anticipado privilegio
de regresar a la eternidad
que tuve antes de nacer.
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P-Car
N°1679 – 13.10.2024
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