Intento
vivir entera
el primer
ocaso huérfano
de este nueva
eternidad poética.
El cielo se
ha puesto carmín intenso.
¿Será que mi
alma quiso detenerte
rasguñando
el aire que te llevaba?
¿Será que esta
muerte
vació por mis
lágrimas
la última pasión
de mis venas?
¿O será
que este duelo, además de ti,
también me
está robando la rosa
que tanto
tiempo guardé intacta?
No lo sé…
Solo sé que
duele demasiado
la
obligación de perder la esperanza
de
contemplar otra vez
la luna llena
en tus brazos.
Te espere tanto,
tanto, tanto...
Al final llegaste,
sí… llegaste
pero nunca
jamás imaginé
que sería
como un ángel…
sin la
ilusión de tu palabra
sin la
magia de un beso
sin el
sueño de tu cuerpo
sin nuestra
flor en tu pecho
sin el
infinito de obsequio.
No te
aflijas, ni por mí, ni por nada
que yo
antes de todas las soledades
perdoné tus
ausencias y tus faltas.
En el
último instante del preludio de esta noche
el cielo dejó
el rojo y se tiñó del color azul mar.
Deben ser
tus ojos
que desde ahora
y por siempre me cuidarán.
Ahora
entiendo que era cierto:
¡cumpliste
tu promesa y llegaste!
Con la
fuerza que pudiste,
como te
permitió la vida.
Pero llegaste…
llegaste a
mí.
La
plenitud de tu luz está conmigo…
descansa… descansa
Amor mío.
Paty
P-Car
.jpg)










