martes, marzo 31, 2015

Mañana gris



Aquella mañana estaba gris y en las planicies cercanas, algo diferente se vivía. No se distinguía ningún pájaro en la foresta, ni tampoco se escuchaba el acostumbrado sonido del río. Solo se oía un viento fuerte, que arrasaba de los árboles, las hojas más débiles. Luego comenzó un ruido ensordecedor tras la montaña. Era algo que se acercaba. Mi corazón comenzó a latir muy acelerado… La intuición en mis entrañas despertó mi nerviosismo. Estuve así por un breve tiempo que me pareció un largo rato. De pronto, un caballo negro se acercó a la cerca. Cargaba en su lomo, un hombre casi inconsciente. Rápidamente me acerqué para auxiliarlo sin imaginar jamás quién sería. Sí, amado de mi alma, eras tú, que herido en la batalla -de la vida y la sobrevivencia-, sin fuerzas y agonizante, quisiste venir a morir a mi lado.

Así fue: apenas lograste abrir tus ojos para mirar por última vez mi rostro, te dormiste para siempre en mis brazos. Entonces grité desesperada y te besé intensamente, como queriendo con mis labios retenerte a este mundo y a mi ser. Pero el destino estaba escrito y esa era la hora marcada para tu partida. Te fuiste de este mundo en una mañana gris, en que todo lo demás pareció haberse detenido, menos la fatalidad y el desgarro.

Cada vez que, como hoy, el día amanece sin sol, recuerdo aquel momento y en forma especial tus ojos, que, por última vez me miraron, tan llenos de dolor como de amor. Nunca olvidaré tu mirada como tampoco a ti.

Pero estoy en paz, porque vivo con la ilusión de que el último día de mi calendario, me subiré a un corcel blanco y cargada de flores en mi cuerpo y luz en mi pecho, llegaré nuevamente a tu lado. Ese será un día especialmente soleado en que las aves no detendrán su canto, la primavera se hará eterna y el agua de la cascada caerá cristalina en nuestros cuerpos traslúcidos. Sí, sé que llegará la hora atemporal de nuestro renovado encuentro y todo el pasado no será más que un suspiro. Por fin, fundidas nuestras manos y almas, seremos un solo infinito.


Desde donde estás, debes escucharme Mi Bien. Nuestro encuentro y nuestro amor no es una historia cualquiera. Es una historia única, especial y eterna, que hace milenios, un ángel enviado por Dios, escribió en las estrellas.


P-Car

miércoles, marzo 25, 2015

Amor puro


Te necesito
como el mar a la lluvia
y el arcoíris al firmamento.

Te abrazo
como las horas al destino
y el universo al infinito.

Te quiero
como la sirena al océano  
la belleza al otoño
la esperanza a la mañana
la melodía al corazón
y el verso a la palabra.

Eres
mi tiempo y mi cielo
mi última estación
mi fuego y mi cristal
mi alucinación, mi lucero.

En ti me reflejo
como la luna en el desierto
y el sol en la cima nevada.

Eres mi todo y todo en mí:
pasión y anhelo
paz/calma
deseo y sentimiento.

Lindo y vibrante, natural.
Simple y grande, vital.

Vivimos este amor puro
con puro amor.

Y porque nos amamos de verdad
tú cuidas de mi vida
como yo… de tu alma.


P-Car

domingo, marzo 22, 2015

Espera


Estoy parada sobre un tiempo sin sonrisa, sin triunfo ni derrota, aguardando quizás otra instancia, otra estancia, otras obras, otras permanencias, otra alegría.

Erguida, respiro profundo, es cierto, pero ya sin raíces ni semillas en el núcleo. Tampoco poseo lágrimas ni ansias de llorar. Hay fuerzas que devoran el trueno negro y energías buenas que ya pasaron. Hoy… son obeliscos en la memoria, la tierra de la deforestación.

Estoy parada sobre un tiempo sin sonrisa, aguardando, tal vez, la palabra honesta, la mirada transparente, la emoción sin cisura. La pureza de un ser con naturales sintonías, lleno de sol, lleno de fuego, lleno de poesía.

Estoy sin ganas de nada, soportando un tiempo hueco, sin sentido, con la solidez única de las ausencias todas. Tiempo de dibujar flores a la tristeza, de oírme el alma. Tiempo de -por qué no- esperar un milagro.

Cada vez que llueve sin parar y la cascada canta; cada vez que la luna llena asoma trayendo en la frente una estrella; cada vez que los corceles blancos pasan trotando el mar. Y así nada suceda, mientras el verso drena el alma, infinitamente he de esperar, lo que no se espera.

P-Car

jueves, marzo 19, 2015

Ambos


Ambos conocemos el abismo.
Ambos, por su costado más oscuro, ya caímos.
Ambos, sabemos de esas heridas.

Sin embargo, ambos decididos
-débiles u osados- aquí estamos
desafiando nuevamente el destino:
la inercia, la desmesura, los vacíos.

Y, como la vez primera, cándidos
ambos cerramos nuestros ojos
al juntar nuestros labios.

Luego, al unir nuestros cuerpos
instantáneamente a ambos
se nos aúnan y funden:
la intuición, el latido, el sentido
la soledad, la ansiedad, el hastío.

Como la primera noche
descansamos derretidos en uno
mientras la lluvia purifica la vida,
la luna bendice el verso
¡y el sueño vuelve al alma!


P-Car

miércoles, marzo 11, 2015

Eterno sol, luna infinita


Despunta el día: lento el sol aparece. Al brillar su mirada él busca a la luna. Ella, con la noche aún entrelazada en su cabellera plata, siempre lo aguarda y lo observa con suma dulzura. Se contemplan extasiados. Cuando el firmamento se llena de oro y luz, ella -sirena del cielo- entre celestes se esfuma. Él, con mucho amor, la observa sin aflicción.

Por un milagroso espacio mágico, sin cuestionar su esencia y misión, sin medir tiempos ni predecir destinos, con plenitud en el alma, ellos -ídolos en el gran universo- puramente… se aman.


P-Car

domingo, marzo 08, 2015

Maravillosas

Diosas, brujas, hadas, ejecutivas, mariposas, poetas, mujeres todas…
Estamos de fiesta, pidan flores, chocolates y besos a montones. Hoy se celebra nuestro día. Pero yo me pregunto: ¿hay día que no sea nuestro? Y es que considero que somos un todo: la luz de la madrugada, el terciopelo de las flores y el eclipse de una noche inventada. Somos agua a borbotones; lágrima, sudor, leche, lluvia y manantial. También el mar azul y calmo, que con amor profundo y sin condiciones, recibe el sol al ocaso. ¿Están de acuerdo conmigo? Nada nos detiene, nada nos abrevia. Y es que somos esencia que multiplica, néctar que alimenta, determinación que eleva, pasión que enciende lunas. Nuestras manos son enjambre de caricias. Con ellas hacemos un huerto en el desierto, escribimos versos que derrotan y también cocinamos pan bajo la tormenta. Con una mirada y dos palabras, secamos ojitos desolados. Somos mujeres, un todo y únicas a la vez, y cuando amamos, defendemos sin temor ni barreras. Sí, celebremos porque la existencia de seres como nosotras hay que celebrarla. Somos la estrella y el universo, alma pura somos. Somos… La suprema verdad es que todas somos… ¡¡¡maravillosas!!!



P-Car


¡¡¡¡FELIZ DÍA DE LA MUJER!!!!

viernes, marzo 06, 2015

Poeta... sueña tranquila / dedicado a Eileen

Amigos, esta prosa es un regalo para mi querida amiga Eileen, 
que hoy 6 de marzo celebra su cumpleaños. 
Es un reconocimiento a su obra, a su dedicación y a su inmensa fe en Dios. 
MUCHAS FELICIDADES AMIGA MÍA, 
TE ADMIRO Y QUIERO POETISA LINDA!!!!!!!!!


Poeta… sueña tranquila

Al caer la tarde… por la costanera de la vida camina la poeta: bonita, pensativa, llana. Todo lo observa, todo lo ama.

Cuando el azabache de la noche comienza a beber transparencias, el sur sopla designios y el tiempo, un nuevo vals compone en sus horas. Ella, sin pluma ni papel, en su pecho graba, sensibles verdades del alma, hasta que, ahogada en suspiros, a su rincón poético avanza.

Y comienza la lluvia blanca, la escritura carmín, la magia azul. Se desatan la nostalgia y el agua, la soledad y el augurio, el duelo y el olvido, lo claro y lo oscuro, el amor y la esperanza.

Cuando sus pestañas son vencidas, vestida de misionera asoma la luna. Abre sus compuertas y deja caer en sus letras y silueta, millares de estrellas nuevas.

Mientras la luminosidad aún centellea, la bella luna le murmura: “Poeta… sueña tus anhelos, vuela por el universo mariposa, renueva la energía de tus alas. Tus huellas son tallados perpetuos, tus versos, han llenado de música el cielo, tus sentimientos son riquezas de la humanidad. Tu obra es un legado de flores, porque tu esencia ha fecundado la tierra con semillas de amor. Poeta… duerme, y sueña tranquila hasta el amanecer… que en este instante tu mirada, como un lucero infinito, recorre los confines del universo y tu alma se rebasa de nueva inspiración. Poeta… ha llegado el alba, abre tus ojos y sonríe… que hasta el final de tu extenso camino, tu sublime poesía y vida están cuidadas y bendecidas por Dios”.


Paty 
P-Car