viernes, junio 12, 2015

Verso inexistente



La primera vez que me miraste
pensé que las estrellas, delante de mis ojos,
danzaban suspendidas en el viento.

La primera vez que enlazaste mi cintura
un susurro tibio de la eternidad
en mi piel… delineó primaveras.

La primera vez que besaste mis labios
me sentí plenamente feliz.
Entonces supe que
en lo único importante y verdadero
había triunfado.

La primera vez que me amaste
y te tuve amalgamado a mi cuerpo
acariciando toda tu piel
supe que eras tú y solo tú
la línea de aquel verso inexistente.

Aquel sin palabras
tan íntimo e infinito del alma
repleto de un transparente caudal 
que por fin encontraba su corriente.
 
Te llevo en mí donde Dios me lleva
porque desde que te vi, te amé
y porque te amo y te amaré
mi vida entera.



P-Car

jueves, junio 04, 2015

Caen los pétalos

A veces pienso que cuando partes, no me dejas, porque hace mucho, dejé de ser tuya y tu mío, así te haya visto ir y volver tantas veces. Para mí, no importaría la complejidad del encuentro, si el amor fuese el único sentido.

En el jardín llueve sin tregua. Los pétalos no resisten el peso del agua y caen. Tengo mucha angustia y es que lo que sucede con las flores es injusto y triste.

Hace mucho me amaste, es cierto, como un niño hambriento y con frío. Entonces tu piel y corazón al desnudo adoraban el cobijo de mi alma. Todo comenzó en una noche estrellada, cuando tu mirada penetró mis ojos y concebiste en mi núcleo un algo infinito.

Puedes concluirlo, si, que aún te amo, es cierto. Tan perpetuo y tan profundo, como ama la arena al mar y la alborada al viento tibio. Como el sauce ama la orilla del río y la gaviota, el final del horizonte. Jamás negaría tal nobleza.

Pero puedo vivir sin ti. A pulso de ausencias, aprendí a buscar la sonrisa del sol, la magia de la luna y la luz de las estrellas. Cada día, en paz, comulgo silencios sin miedo. Eso, es mi obra maestra.

Y porque los finales no son tales y nada es intrínsecamente nuestro, mientras sucede el fuego, la música, el vino, el verso y el invierno, pasará también la soledad, la vejez y la muerte. Y es que siempre amor, queramos o no, todo pasa, salvo… lo que atesora el alma. 

La lluvia no cesa, continúa cada vez más intensa. Mis lágrimas también, junto a los pétalos, que uno tras otro, sin una sola oportunidad de salvación… mueren en la tierra.


P-Car