sábado, diciembre 28, 2013

Carta al amor de mi vida



Cuando te vi la primera vez, quise saber quien eras, pero al acercarme más y ver el secreto de tus ojos, supe tu identidad. Aquello que irradiaron, lo engasté en el fondo de mi alma, en donde por siempre permanecerá.
En esa noche sin par, el cielo se floreció en estrellas, justo cuando tú y yo intercambiamos miradas, cual obra mágica del destino, al que jamás entenderé, que así como un día tanto te da, otro te quita, sin jamás decir por qué…

Al pretender indagar en exceso, tu voz intencionalmente se detuvo y tus labios pronunciaron un beso que aún perdura en mi boca. Fue el más hermoso silencio que jamás obtuve para mí.
Nuestro encuentro fue más allá y más profundo que nuestras emociones primeras. Todo quedó guardado en un rincón del corazón y del recuerdo, sin jamás sucumbir al desvanecimiento.
Jamás te olvidaré, porque todo lo que sucedió entre nosotros fue especial y único, absolutamente todo… Así sea que pasen infinitos años y sigan desfilando por nuestras ventanas, los espacios vacíos que distancian cada vez más nuestros caminos. Nunca olvidaré tu rostro, tus ojos, tu sonrisa, tu cuerpo, tu voz, ni menos… tu amor.

Eternamente tuya... Yo 

P-Car

(fotografías: Ricardo Darín y Soledad Villamil, en el film 
"El secreto de sus ojos", película que admiro cada vez más) 

jueves, diciembre 26, 2013

Aún respiro

 

Sin explicación
abandonaste el alba de esta tierra
el vino, el nido, la luna y mi alma…

Nada me emociona
como si todo sucediera a medias.

A ratos el tiempo corre tan a prisa
que ni el viento lo alcanza.

Inevitablemente, al ocaso se detiene
en la berma de mi melancolía
en donde exhausto
no es capaz de marcar las horas.

Y gime… con cada uno de mis versos
y lagrimea… con mi infinita pena.

Mis noches… ay mis noches
exentas de encantadores sueños
son mitad tú, mitad agotamiento.

Muchas veces dije
que moriría si me faltaras
sin embargo aún respiro.

Es cierto, sigo viva
si a esto se le puede llamar
…vida.


P-Car