Cuando tú me amas
mía es la ecuación de tus horas.
Y siento que me abrazan, con el mismo ahínco,
las equis de tus misterios y el cisne sobre
tus olas.
Cuando tu deseo desviste mi oda
y tu cuerpo se desdobla en eternidades
la luna se desmolda del firmamento
para dejarse caer ella también
desnuda en tu océano.
Cuando tú me amas así de bello
me susurras tan adentro
que en lo oscuro de mi edén
tu pecado inclinado se confiesa y desata.
Y al capturar con tal cuidado mi instante
mientras tu dulce dominio mece mi tiempo
me amas más grande y más infinito que…
el silencio a la creación del universo.
Pero no encuentro los versos exactos
al suceder el evento sublime
en que las luciérnagas abren mi boca
y un único gemido explota
cuando mi cítara se desbanda al cielo.
Al ensanchar tu intimidad mis caderas
sobre el unto de tus mares
doy a luz una lluvia de estrellas.
Sí, mi todo y mi bien,
y es que, en mi sentido primero,
se gesta el sueño perfecto
porque cuando tú así me amas…
fecundas mi vida, mi poesía y mi alma.
P-Car


