Nadie como tú, nadie.
La noche hostil era liviana
si la descansabas a mi lado.
La aurora fría era termal
si amanecíamos enlazados.
Quizás debí decirte más veces
que te adoraba -sin clemencia-
con mi piel toda y corazón repleto
como nunca a nadie más
en toda mi existencia.
Tal vez -quién sabe-
en esta amarga hora, eterna,
tan extensa que parece un siglo
con una duda al lado de la otra
...estarías aquí, junto a mí,
sin pensar en nada espinoso
haciendo cualquier simpleza:
erigiendo el devenir de la siesta
exquisitamente ociosos.
O como, por ejemplo,
sin pestañear ni hablar
mirarnos fijo a los ojos
hasta estallar en risas
y luego hacernos el amor.
Estoy segura que, no obstante
la insolencia de las penas
-tuyas, mías, nuestras-
sería una tarde...
y hasta -por qué no-
una vida...
¡perfecta!
.
.
.
P-Car
Paty Carvajal-Chile
N°1539 – 09.09.2023
Derechos
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(ante cualquier advertencia
será retirada de inmediato)

Olá!
ResponderBorrarMuito bonito, este texto.
Aliás, tens um blogue cheio de escrita maravilhosa.
Hei-de voltar!
( se quisseres, visita-me em : https://fox-time.blogspot.com/ )
Gracias por llegar a mi blog y dejar tu huella. Daré una vuelta por tu espacio. Saludos.
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