lunes, octubre 20, 2014

Alondra blanca

Sucederá muchas veces, que llegará a tu ventana una alondra blanca. Ella, te contemplará sin canto. En realidad, ella no será el ave que aparenta. Será… mi alma, que deprimida, te buscará, porque en demasía te extrañará hasta el final de los siglos.

Su amorosa mirada sensibilizará la cumbre de tus poros y humedecerá como nunca antes, tus ojos. Entenderás que soy yo, y te debilitarás, pero debes comprender que ella siempre volará justo antes de que acaricies su plumaje albo.

Sí… ángel mío, que llegaste a mí en el vuelo más puro y transparente de la esperanza, de tenerlo todo, ya no nos queda nada, más que este denso silencio que nos distancia y separa. Silencio infectado de antiguos silencios; mutis que no espera un segundo de tregua, para amargar el borde de los labios. Labios tan llanos de tu boca y de tus versos, que celosos atesoraban el sabor de tus caprichosos besos.

Quisiera alzar mi voz, para desintegrar este silencio en insignificantes esporas, gritándole ¡silencio ignorante! ¡silencio engreído, que nada bueno traes ni dejas!  ¡Vete… y deja que fluya lo bueno! ¡Silencio… que nunca conocerás el mágico silencio del cielo!

Pero la mudez de mi tristeza roba mis fuerzas y aquí me quedo solitaria, sintiendo que la impotencia hace trizas mi pecho, mientras el otro silencio, se mofa a mis espaldas.

Petrificada de dolor, entiendo entre lágrimas, que la felicidad reservada para nuestras vidas, ahora será del olvido, el que ansioso, ya abre su magna boca para devorar este amor y todos los recuerdos que lo escoltan a su último ocaso.

Me desconozco, sí me desconozco… y es que la realidad es demasiado irónica. Si soy la misma que hace un suspiro de tiempo, le sonreía al alba, porque cada noche soñaba que el resto de los amaneceres de mi existencia, despertaría en el más perfecto silencio de tus brazos.

Mi consuelo, es que esto no será más fuerte, que el silencio poderoso de la muerte, aquel mutis solemne, que juntará cada otoño, el polvo gris de nuestras tumbas lejanas.

Lo único imperecedero será que te amo y la alondra blanca de tu ventana, que sobrevolará el arcoíris del infinito de principio a fin, buscando sin paz, el mismo azul que enamoró su corazón, la primera vez que tus ojos, llenos de su esencia…  brillaron de amor.


P-Car

sábado, octubre 11, 2014

Morir


Suceden días grises
y noches de soles dorados.

Existen verdades descaradas
y mentiras extremadamente honestas.

Es curioso, pero germinó el desierto
por sobrevivir un oasis azul
bajo sus arenas blancas.

Ya los sentidos no tienen sentido
si una locura apabullante
es la única respuesta.

Y tú, ahí,
 devorador de inocentes madrugadas,
con tus manos, llenas de estrellas
de vertientes, tus entrañas
y de dulces nostalgias, tus labios.

Deja de contemplarme así,
con esos rayos luminosos y tibios
llenos de éxtasis.

Has de saber…
que tu mirada es mi muerte
y en este instante…
comienzo a morir en tus brazos.



P-Car

jueves, octubre 02, 2014

Luna inmensa

Mientras el tiempo sucede, aquí estoy, bajo una luna que se adueñó de un cuarto de cielo. Quisiera ser ángel para bajarla, hacerla mi pampa y mi manta. Ella es tan blanca y lúcida, tan pura e inmortal. La emoción que me brinda es inconmensurable.
Mirándola, en mi cuerpo mojado por el erotismo de las olas, se desmanda el recuerdo de unas manos húmedas de deseos.
Sí, esta noche, a él…, lo llevo antes que mis pensamientos, pero de una manera diferente.
Esta noche lo extraño, pero no sufro su lejanía. Esta noche lo deseo, pero no estaría en sus brazos. Esta noche lo amo, pero solo cuando lo recuerdo.
Ay, y es que con mi mirada embargada por el infinito, me he permitido acariciar el sueño. Aquel idilio único y perfecto, que estremeció todo mi ser la vez primera que se comunicaron nuestras miradas.
Entre nosotros ya no existe nada, porque nuestros momentos el mismo los robó, así como esta noche me querrá ser robada por el tiempo, junto la locura de volver a soñar con su amor.
Lo nuestro murió, no obstante, en estas horas sin par, pareciera que todo lograría repetirse; las mismas estrellas, las mismas manos unidas, las mismas sonrisas, la luna milagrosa, un ímpetu inusual y el mismo amor por amar.
Amanece. Comenzará un día que no se parecerá a otros. Será el día siguiente a la noche de la luna inmensa, de revivir su cuerpo en mi piel, del más placentero desvelo, de divagar entre las estrellas, de amainar mis pensamientos como lluvia sobre el océano y de todo aquello que una vez me fue regalado. Como su vehemencia, como sus ojos, como su boca, como aquellos relámpagos de amor provenientes de su pecho… y como toda aquella breve eternidad, en que, por saborear un dulce sueño, simplemente nos dejamos llevar y que, en esta noche… y todas las noches de lunas inmensas que no reconocen el olvido, yo… yo lograré quedármela en el alma y doblegar al tiempo.


P-Car

sábado, septiembre 06, 2014

Siempre

Dime
Tú dime, solo tú
por qué frente a mis ojos
el océano se hundió…  

a cual universo se fugó la luz
hacia qué cielo emigró lo azul

Dime…
en qué segundo en mi reloj
el tiempo se detuvo y falleció

Ya no recuerdo
por más que intento
en que instante todo lo perdí…

lo único que amaba
lo que me hacía sonreír
lo que daba sentido a vivir

Tú, que todo mío eras, dime…
si con quien hoy tus noches son…
vuelas entre estrellas
flotas entre sueños
amas entre versos
como conmigo, mi sol

Dame un poco de tiempo
un trozo de cielo
una copa de mar
un rayo de luz…

y dime, solo tú
lo que necesito saber

Amor mío de mi alma
que siempre lo serás


P-Car

domingo, agosto 17, 2014

Eternamente

Porque sentir es del alma
y el alma rebasa la vida
mi amor no dejará de existir.

E iré al gran universo
sin más recuerdo que tus ojos,
tu sueño, tu voz y tu sed.

Y llevaré en mí
cien de tus besos
quinientas caricias
un millar de miradas
y absolutamente todas las veces
que has dicho que me amas.

Porque en toda dimensión
- la más distante del más allá -
con tu impronta enraizada a mi esencia
eternamente te encontraré… y tú
- ser contemplativo de mi plenitud -
eternamente…
me hallarás.


P-Car

domingo, julio 13, 2014

Tras tus ojos bellos

Tras tus bellos ojos la belleza no era una habitante. A duras penas, allí sobrevivía la carne, la negación, la ira, la ceguera. Por ello, tu amor y el mío, a pesar de aquel exquisito sabor de dos seres aquietados en una misma dulzura, nunca lograrían el camino.

Yo no quise quedarme luego del agonizante alba de tus días, ni tu eras capaz de solventar la luz que siempre necesita incrementar la aurora de mi alma. Pero nunca he de negar que, a pesar del abismo, te amé, y que aún toca mi piel, aquel dejo embriagante de sueño perfecto, culpa de tantos de tus besos, que se inmolaron en el infinito de mi boca.

Sí, tras tus ojos bellos, no obstante el todo y la nada, sé que seré eterna evocación, porque hay un lugar solo mío en aquel desierto, donde una noche imborrable, a través de mis ojos de poeta pudiste ver y sentir que, no obstante los grises acumulados, el cielo siempre resplandece cuando, sin explicación ni trascendencia, nos brinda un milagro.


P-Car

martes, julio 01, 2014

Cielo al eros

A tu lado

despierto a soñar
Se disipó la niebla,
el deseo nos dio libertad,
la entrega… sentimiento.

Tu cuerpo transversal
fue altura, fue ofrenda.
Caricia, unidad, eternidad.

Nos donamos con verdades
sin litigios ni dramas.

En este instante,
mi mano en tu rostro
recorre el único camino
…el del amor.

Siento algo sublime y perfecto.

Cerca, en solemne albura
el destino versa el epílogo:

“Sol y luna,
cielo al eros.
Lava al fuego,
agua al océano.
Dos cirios, mera luz
…infinito verdadero”

En esta inefable sencillez
de ser y ser feliz
nunca dejes de respirar
y hazlo siempre cerca de mí
donde mi alma te pueda sentir.

P-Car

sábado, junio 21, 2014

Perfidia


De un momento a otro, el cielo no tuvo estrellas y bajo las palmeras, sombras poseídas, iban y venían, golpeándose azarosas entre ellas. No… no es posible, se decía la luna...

Aquella bella mujer, que un instante antes, pensaba en él con alegría en el alma y lo aguardaba vestida de seda, no resistió la impresión y su corazón sucumbió, mientras sostenía una fotografía que lo delataba en su cruel perfidia.  

Como si el tiempo se hubiese detenido en aquel lugar, hubo un silencio ensordecedor cuando ella fue escoltada por gaviotas, hacia su última morada.

El océano no concibió la traición y al unísono que era enterrada, agitó de tal forma sus olas, que desaló sus venas, en la misma arena… donde el amor había moldeado sueños y el viento, soplado eternidades. 

Un año después, arrepentido, él volvió a buscarla para, cierto de sus sentimientos, decirle que la amaba…


P-Car

domingo, junio 15, 2014

Alma mía


Alma mía escúchame:
no sigas así de acongojada
confundida y ensimismada
deseando hundirte en el mar
que ayer te bañaba de luna.

Unidas, como siempre,
subamos esta noche a la montaña
al lugar donde el cielo puede tocarnos
y de los sueños despedazados hacer
…estrellas fugaces.

Luego te propongo dormir
en el verde esperanza de los valles
hasta que nos despierte un alba nueva
cargada de luz, paz y calma.

No te pido sonrías
que yo tampoco logro hacerlo
pero dame tu mano y en mí confía
que soy tu rostro y sombra,
tu piel y abrigo… y la ventana,
a esta realidad de vértigos.

Alma mía:
con el infinito en mis labios
hoy, más que antes, te digo que…
te admiro y amo.


P-Car

domingo, junio 08, 2014

Naufragio

Olas de alquitrán
golpean una y otra vez la arena.
La tiñen sin remedio
a la vez que el sol, se cubre de sal.

Mientras tanto…
tu rostro sigue extraviado
entre mis pensamientos.

Hoy el cielo no me recordó tu mirada
y cuando tuve frío, tu ausencia…
no me acarició el alma.
Pero nada extraordinario sucedió.

Por ello, frente a este ocaso digo
¡ay mi Dios!
para quien ha amado como yo amé
y sufrido como sufrí
no hay episodio más cruel
que la frigidez del desamor.

Y es que ayer…
mi barca de sentimientos y emociones naufragó
en el intimidante mar
…del último olvido.


P-Car