miércoles, septiembre 20, 2017

Mi consuelo

Quiero gritar un millón de veces a la soledad que te amo, hasta que logre cambiar la vibración de la atmósfera y a su vez, la del alba y así, la brisa naciente llegue a ti, en una forma mística, vehemente y de lo rutinario, esencialmente diferente.

Y es que deseo de corazón, que cada día por un momento eterno me recuerdes, con la misma devoción e inquietud que cuando lograbas expresar que me amabas. Y te entregabas… y sonreías… y planeabas estar conmigo siempre.

La recompensa será saber que mi nombre estará en tu boca, cada amanecer, con el tono inocente del silencio aún adherido a tus labios. Y ser la que despierta tu nonato pensamiento, aquel que llega sin censura de la plácida ternura. Entonces sabré que también invadiré tu torrente y tu piel, la que se estremecerá entera al evocar nuestra intimidad y el florecimiento puro del instinto del alma, aquel que, con paciencia poética, tantas veces con fe, te susurré que es el único que alcanza la felicidad plena.

Sí mi bien, mi amor y mi verdad, hasta mi última noche extrañándote y mi último brío, gritaré a la infinidad que te amo, porque si con ello consigo que nunca te olvides de mí, mi consuelo es que… ¡jamás lo harás de ti mismo!   



P-Car

viernes, septiembre 01, 2017

Solo contigo

Sin ti
soy brava
la palabra hacha
la que todo lo trama.

Pero contigo
ay... contigo...
¿qué me sucede contigo?

Cuando me miras
mi fuerza es nube rosa
que se esfuma en tus ojos.
Mi voz modula suspiros
y mi piel es una mariposa huérfana.

¡Valgo nada en tus brazos!
Me olvido de ser aguerrida.
Se esfuma el plan y la huida.

Y es que
si tú estás conmigo
yo también estoy contigo…
Tus deseos son como los míos
y los cuerpos, el señero camino.

No hay brío, no hay prisa:
nada domino, nada impongo.
Algo distinto me traslada
a un océano de misterios.

La barca de mi vida queda a la deriva
en una travesía sin control de su norte
-y del alto sentido milenario del roce- 

Emerge el hundimiento de los soles
y el bello florecimiento de la luna
bajo los infinitos tesoros de las olas.

Cuando tú y yo nos amamos
a medida que la guerrera desplomas
le abres el espacio y el abanico a la diosa…

Al alero de un cielo albo de estrellas
mientras el sentimiento brilla puro…
-y el tiempo se detiene y nos aguarda-
paradójicamente…
siendo menos que nada
¡me apodero del mundo!

Solo…
si un todo inmenso
-que cabe solo en el alma-
y tú…
-solo tú-
¡son míos!


P-Car

viernes, agosto 11, 2017

El siglo de un instante

Por un instante olvidé
que fui olvidada.
Y te recordé
como aprendí se recuerda
lo jamás olvidable.

Y te llevé conmigo a mi mundo
así como el viento a las hojas secas
elevadas al primer contacto.

Y te amé…
-sin reservas de nada-
llenándote la escasez de mí
y contemplándote hondo el alma.

Y te miré radiante -insistente-
como el fuego con sus llamas más candentes
si con perseverancia quiere alcanzar
al más lejano y hermoso lucero.

Todo fue, eterno y fugaz
porque simplemente sucedió
como si el tiempo y los pecados,
la lejanía y la ausencia
no fuesen más que palabras leves
desechables en un segundo.

Bordé delicada -y apurada-
cada segundo que se iba…
te conté mil cosas de mí
en medio del espiral flotante
de estar nuevamente contigo.
Y feliz.

De pronto enmudecí y
mis labios fueron palomas
que emigraron quizás dónde:
tal vez a la promesa de la montaña
-o quizás a morir cerca del cielo-
cuando por algo recordé
que fui desdeñada.

O fue la mirada del invierno
que luego de un extasiado instante
se apodera de tus ojos y besos
y puede más, misteriosamente más…
que todo mi amor y mis versos.

O tal vez fue recelo -absoluto miedo-
de que me amaras de verdad e infinitamente…
por indeterminada vez…
¡de nuevo!



P-Car

lunes, agosto 07, 2017

Saber que me amas

Calma es…
una manta, un mar, un recuerdo,
una melodía, un puñado de versos,
y suspirar hondo la vida
bajo un cúmulo de estrellas.

Pero más allá del océano,
del horizonte y del cielo…
tan solo para mi alma
existe un arco iris único:
la sublime tranquilidad
de saber que me amas.

Por lo que…
suponiendo llegar a mi fin
culpa de una escasez total
-sin agua, sin calor, sin luz-
mi oasis espiritual
no puede sumar riqueza mayor
ni dibujar paz más bella y perfecta
que imaginar cerrar por siempre mis ojos
estando en tus brazos.



P-Car

sábado, julio 29, 2017

Inexistencia


Al franquear el núcleo de mi cuerpo
fantaseaba con los tornasoles  
de una felicidad nueva.

Y es que tan intenso fui tuya
como yo, insondable te amé.

Mi revolución visceral no advirtió
las viscosas dosis de agonía
que en mí...
lento derramabas.

Hoy, tu palpitante dominio,
vacío,
es sequedad, es desidia, es condena.

Es morir, como mueren en masa las gardenias
sin la humectación espiritual de la primavera.

Tallaré lo que pienso en una piedra:
tu ausencia...
no es lo mismo que tu no presencia.

Por ello, con dolor criminal digo
que el único prodigio dable para mi vida
es que tú, mi bien amado…
nunca…
¡nunca hubieses existido!



P-Car


sábado, julio 15, 2017

Único

Si después de expresar que me amabas
me hubieses hecho el alcance
que tu sentir sería breve…

Si antes de ser tuya
hubiese, al menos, presentido
que tu pasión duraría un instante…

Si alguien me hubiese advertido
que con tu ausencia
sentiría esta inmensa tristeza
y la constante nostalgia
de querer volver a tus brazos…

Si hoy pudiese -providencialmente-
volver en el tiempo, para
borrar el encuentro,
el contacto y la magia,
la rapsodia y las estrellas,
la emoción y las lágrimas,
el sentimiento y el alma…
definitivamente…
¡no aceptaría!

Eso es ¡único!
-e infinitamente mío-
así como lo eres tú…
irrepetible amor querido.


P-Car

miércoles, julio 12, 2017

Tres puntos suspensivos

Entre tu plan y mi ideal, la arquitectura del cielo.
Entre tu sopor y mi tango, el devenir y la usanza.
Entre tu sudor y mi deseo, un alcor de nostalgias.

Entre tu vacilación y mi oda, tres puntos suspensivos:
extensos, inexorables, indelebles, perennes, implacables.

Todo lo arruinamos:
la cita y el abrazo,
la fe y la entelequia,
el signo y el sentido,
el perdón y el suspiro.

Lo concreto del ahora
es la más cruda ironía:
un amor indomable
en la mirada hambrienta  
de una voraz desesperanza
clamando alto
-en tácito silencio-
al tiempo y a la suerte
al milagro y al corazón
al destino y al olvido.

Sí, ¿quién lo diría?
un amor irrepetible
mintiendo y desmintiendo,
en medio de una rara quietud
-como aquel suave aire tibio
antes de la asesina tormenta-
en cada soledad de la piel
y en lo más puro del alma.


P-Car



sábado, julio 08, 2017

Aún

Si el amanecer
descorre la niebla de mi ventana
y me incita al pensamiento profundo…

Cuando detengo mis pasos
al necesitar mi aura el cobijo
de la única sombra en el cielo…

Si la noche se torna
tan dramáticamente oscura
que enceguece mi real realidad…

y mi piel cae en la cuenta
de la infinidad de estrellas
que ya no iluminan mis venas.

Cuando intenso extraño
los extensos besos y abrazos
que silenciaban el tímido silencio
de un amor que no cabía en el pecho.

Entonces…
mi corazón se ensancha
y mi aguerrida boca se atreve
a modular lentamente tu nombre…

el que, duele en mis labios
para luego caer sentenciado
a un vacío ilimitado…
sin señales
sin acuerdos
sin esperanza. 

Solo cuando todo aquello sucede
mis firmes pilares se estremecen.

Y mi mundo pareciera desplomarse
porque en esos instantes infinitos
en que mi fuerza es rompible  
y mi alma llora lo imposible
…aún te amo.



P-Car

miércoles, julio 05, 2017

Privilegio

Te tengo perspicaz, en mis ondas de pensamientos,
yendo y volviendo, por los estatutos de mi mente.

Diestra, en mi estelar carretera
con incontables rayas mundanas a mis costados
a prontitudes que solo conoce el tiempo
te pienso y te quiero.

Con la suavidad y profundidad
con que el viento toca las copas de los árboles
con altura de miras, millonaria de tactos,
te acaricio y te amo.

En la deseable humedad
de tu oceánica fuente
temblorosa de mí, sísmica de yermo,
íntimamente ¡te adoro y te deseo!

Te imploro (ah, no sabes cuánto)
en el tibio silencio que empolla versos,
al instante que corazón y alma se alinean.

Con eterna fe, eterno te idolatro
iluminada por el futurista recuerdo
que mis horizontes tienen de lo nuestro.

De esto nuestro que, en estos tiempos,
es inmune a las fatales tendencias:
Sin invasiones,
sin discusiones,
sin alteraciones
¡no hay término!

En el seno, con igual paz que vehemencia
un infinita impronta estamos gestando.

El juicio se tornó neblina.
La sentencia habla por los efectos:
Privilegio de amor para ti.
Privilegio de amor para mí.
¡Adorémonos condenados!




P-Car


jueves, junio 29, 2017

Afortunados

Danzas en mi vientre ¡siempre!
Te licúo ¡en cada uno de mis torrentes!
Inmerso, te cubro inmenso y te doy mi calor.
Amorosamente, entibio tu corazón y tus huesos.

Te doy besos ¡en exceso!
Te contemplo y ¡te sorprendo!
No dejo que se consuma el ritual.

La boca de la tierra ¡nunca te hará desecho!

En mis venturas y empeños
tus alas desciendo a la ensenada.
Son tus pies en los míos, cariño.
Son tu celeste en mi ojos, ensueño.
Son tus luces en mi senda ¡luceros!

Mis suspiros te doy y avanzamos,
zigzagueamos y relatamos:
tapetes púrpura, puentes llanos,
avances auroras, coplas ocasos.

Para lo nimio, estás adherido a nada,
pero de mi ser, nunca has despegado.
En el almanaque, eres invisible,
en mí, estás aquí, más definido.

Al luto bizantino 
lo embistió un blanco.
Se cubrió de hiedras albinas
venidas de los altares australes
que nuestras ilusiones procrearon.

No obstante
lo accidental de la muerte
¡fuimos bendecidos!

Pensar que otros que se aman,
se distancian sin explicación.
No se entregan ni se sienten…
palpitando en igual dimensión.

Un vaporoso cendal de estrellas
es nuestro lecho atemporal.
¡Ya no somos realidades del tiempo!
nuestro nido nupcial ¡es el infinito!

Nuestros inmortales testigos son:
la luna llena y el sol de primavera.
Ellos y Dios, defienden el milagro.
¡Ya nada ni nadie nos va a separar!

Te amo idéntico como tú me amas.
Te cuido igual como tú me proteges.
Te busco y hallo, lo que tú me requieres.

Somos nube y llano
somos cascada y mar
somos ave y horizonte
somos siembra espiritual.

Somos un amor inseparable
somos… ¡tan afortunados!




P-Car


miércoles, junio 21, 2017

Aún respira

Nuestro amor está muerto -si-
pero la muerte no ha vencido
lo que zigzaguea vibrante.

Él yace muerto -es cierto-
lo acabaste y partiste lejos.
Con ello aclaro que
lo único que no está aquí
eres tú.

Nunca se va ni termina
lo que espiritual y celeste
danza en el aire.

Lo que el viento
borra en la lápida,
lo que suspira al alba,
lo que balancea la luna,
lo que sueña y sueña
la que fue tuya.

Nuestro amor
aunque dejó de latir
aún vive.
Resuena…
en las olas,
en las rosas,
en las estrellas.

Nuestro amor es más grande
que lo que hoy vales tú
porque no eres nadie
y para mí estás muerto
si amando…
desapareces.

Y ausente…
no te dejas tocar,
no te dejas besar,
no te dejas amar.

Con tus burdas frases
nuestro amor mataste.
Pero ahora es un ángel
que vuela en libertad
entre tu tonta desgracia
y el luto de mi soledad.

Nuestro amor ya no existe
para ti y esta vida
pero en la inmensidad
-y en mi alma-
aún respira.



P-Car

sábado, junio 17, 2017

Llueve y llueve

Invade mi realidad
tu presencia nómada.

Aguacero de verano:
sin augurio,
sin desagravio,
sin un fin claro.

Llueve y llueve…

Pronto -sé con fe-
desde una claridad inédita
el sol saldrá imponente
secando la tempestad.

Y de otra virtud,
gabela y prolongación
será la calidez y la luz:

en mi mirada,
en mi batiente,
en mi badana,
en mi alma.



P-Car

martes, junio 13, 2017

Al alba siguiente

Entre el seísmo y el ímpetu,
entre la penumbra y el sol,
entre el sueño y la realidad.
Entre mi candor y mi razón.

Te contemplé
la eternidad que dura un largo suspiro
extasiada y dócil como una infanta
entera y bizarra como una mujer.

Sucedió
con un amor tan inmenso
y tan triste al mismo tiempo
que, sin buscarlo,
se me adhirió totalmente
el color luz de tu alma
que estaba en tus iris.

Si alguna vez te hace falta,
vuelve a querer y amar,
a desear y sentir 
de verdad.

Si con todo tu ser
lo añoras exacto…
ven a mí
y al alba siguiente de amarnos
contémplame idéntico
como yo a ti.



P-Car

viernes, junio 09, 2017

Ocaso negro

Tengo un vacío de ecos mudos
que me contrae y hiere la faringe.
Y la esfinge, en el paredón del origen.

Reavivaste el fuego con huesos
y sellada una breve luminiscencia,
-que creí un samaritano auspicio-
volviste a ser el pájaro facundo
que el céfiro de tu alma me quita.

Por confiar en tu rayo sin luz
hoy me cubre el bosque sombrío
bajo el cielo que tus alas ostentaron.

Quedé como un arbusto
subyacente a feudales pinos.
Nadie me ve, a nadie le importo.

En tu aventura… es cristalera,
en mi concepción… ¡expiración!

Mi beldad será sepultura.
Seré bruma en las tinieblas.
Perfil denso entre las sombras.

Del organismo y del corazón
caerá sangre oscura a una tierra negra.
¡Aullarán eclipses en tu circular memoria!

En la dejadez, un ocaso negro.
¿Casual, impronta o agüero?




P-Car

viernes, junio 02, 2017

Espera un instante

Y ahora ¿qué paso puedo dar
en esta oscuridad sin ventana?

¡Tu corazón ya no me pertenece!
Y este adiós sellará los labios
por una cruel eternidad
tácita y dramática.

¿Qué haré con los sueños
y el contar de las estrellas
antes de dormir abrazados?

No existirá el fusionar de los tactos,
miradas copulando, ni oberturas del día
elevadas en sincronía de silencios.
Ni disparates que juntos reír
o enojos que perdonar habrán.

¡De otra será tu mirada y tu sonrisa,
tus escaparates, motivos y dádivas!

Disminuida seguiré
y sin razón ni sazón percibiré
el tiempo, la suerte
¡y la existencia toda!

si tú ya no me amparas
si ya no me esculpes
si ya no me amas.

Una tristeza enfermiza
como nunca antes en mí  
urde prisiones en mis semillas.

¡Me siento morir!
y la sonrisa de la muerte
espanta las estaciones bellas.
Los pétalos, los frutos y el sol
los vergeles, el río y el fuego…
desintegrando el sueño
que nos convocó.

Mi vida se hace añicos 
al irte tú distanciando.

¡No!… ¡vuelve!...
espera un instante.

Antes de privarme infinitamente 
de tu verbo siempre sabio…
por favor explícale a mi alma
cómo continuamos sin ti
¡Tengo miedo!


P-Car