domingo, abril 23, 2017

Peligrosamente

De cuando en vez, recién estimulada por el amanecer  
me invade un lapsus azul y, a la mitad de un suspiro,
un relevo pellizca mi lucidez y lo asequible de mi tul.

De pronto, creo que por un mísero segundo, pasaron miles.
A veces, tonos de voces muy cercanas parecen tan lejanas.
Cada tanto, nitideces se diluyen y lo turbio se inmiscuye.

Todas esas ocasiones, en que parece que me hablases,
son las mismas efímeras veces que tú -impertinente-
revuelves mi regencia, como si algo de mí extrañases.

Obviando que me debo al olvido, fascinante sonríes
columpiándote olímpico, en un hilván de mi mente.
Y así me asegure al silencio, igual se oye lo diáfano
al intentar hablarte, seca y vaga, mi voz fantasma.

Rebrote de una gracia rauda, que el misterio sujeta,
ilógica y peligrosamente 
mientras tu suspendida silueta concibe alcanzarme
y yo imagino abrir mis brazos
en lo indómito del alma
-de cuando en vez, de pronto, a veces y cada tanto-
alucino…
que aún te amo.



P-Car

jueves, abril 20, 2017

¿Cuánto? ¡Cuánto!

¿Cuánto de mí te ha quedado? ¡Cuánto!
¿Cuánto de mi guiño, cuánto de mi mueca,
cuánto de mi oficio, cuánto de mi ahínco,
cuánto de mi saña, cuánto de mi merma,
cuánto de mi Isis, cuánto de mi fulgor,
cuánto de mi roce, cuánto de mi lava?

Con el mismo significado y cuño
con que yo sujeto a mí tu barca…
¡ánclame en el mar de tu alma!
Solo eso nos queda. Nada más.

Exhumaré memorias, enjugaré lluvias,
izaré precipicios, reencarnaré soledades,
desmantelaré neblinas, tronaré tumbas,
pero, porque de ti… todo me ha quedado,
no logro articular un adiós, mi bien amado.



P-Car

domingo, abril 16, 2017

Lo nuestro (poesía que selló mi primer libro)

Si pudieses saborear el tiempo
frente a infinitas líneas en blanco
sabrías a qué sabe la amargura contenida
de una mujer llena de versos en sus venas
que en demasía te ama y extraña.

Y, a pesar del mal gusto en los labios,
vendrías a besar los silencios en mi boca,
beber mis lágrimas, poseer mi cuerpo.

Tal vez, romperías tus corazas
moldeadas con miedos.

Evocarías cómo hacemos dulce
poco a poco, lento e intenso,
la mayor de las tristezas:
estar en distintos inviernos.

Ay amor, cuánto ha transcurrido
desde que se enlazaron nuestros destinos.
Horas nuestras tan llenas de amor
y otras eternas, tan vacías.

Cuántos naufragios hemos sobrevivido
cuántas veces, débiles, hemos alzado el vuelo.
Innumerables olvidos proyectados en el horizonte
que el viento, quizás dónde, se ha llevado.

Delirios de dos seres, separados sin sentido
cargados de historias muertas, decepciones y heridas.

Y la poesía no tiene fin,
porque el tiempo tampoco lo tiene.
Porque si aún aquí, vivos permanecemos
el sentimiento, en el alma, vive y suspira.

Sin preguntas, sin respuestas
así se oscurezca, así resplandezca
en lo más íntimo ambos sabemos,
que lo nuestro… jamás termina.



P-Car

martes, abril 11, 2017

Crepúsculo

¡Oh crepúsculo! a tu gloriosa llegada
me abarrota con tanto rigor la tristeza
que mi alma es, tristeza arrodillada.

Cuando la tarde mis ojos enturbia
y en mi arenilla, solo sombras…
la penumbra dibuja.

Mi altar es mera melancolía, desnuda y pura,
justo al momento que el sol -mi rubio amado-
en lo desconocido se aleja, en lo no mío se hunde,
y a sabiendas de mi pena ¡finalmente se esfuma!

¿Dime por qué, en este claroscuro,
algo luctuoso insta mis nostalgias?
¿Será que a esta hora falta muy poco
para que me venza el soñar solitario?

Debe ser que, bajo este trozo de cielo,
un esmero más por lo correcto termina
y hace muchos atardeceres perfectos
nadie me miente ni seduce mi mentira.
¡Nadie hace cascajos mi rutina!

Nada sensible me toca
más que la vara cerosa de la luna.
Nada deseable me besa
más que los labios hielo de la bruma.
¡Nada!... nada sorprendente me habla
más que mi mente ¡y la noche rotunda!

Oh, religioso hito ambarino, te pido
que el último rayo de tu prisma divino
me lleve, donde he de ser tenencia perenne.

Justo allí, donde algo de ti y algo de mí,
en cada preludio nocturno, un poco muere,
razón que el arcano se lleva en lo negro,
de tus alas y óleos, preces y empeños
¡los más refulgentes sueños!



P-Car


sábado, abril 08, 2017

Intensamente

En mi umbría veo florecer encajes blancos, con la lenta tonada, de lluvias talentosas, que se esmeran en crear cascadas de ilusiones.

A aquel ser lejano, ya no lo invocan mis ojos, que tanto contemplaban su aura. Tampoco mi piel, que siempre aguardaba el sudor de su miel.

Por fin lo ignoran, la sagacidad de mis sueños y el despertar lento de mis deseos, tanto tiempo dormidos, entre lías de esperanzas frígidas.

En este presente, ningún ser o hecho, presagio o recuerdo; ni el pasado, ni el cielo, ni el texto, saben con exactitud sideral, el precio acordado con la realidad, por la categórica distancia y el perseverante olvido.

Nada ni nadie más que mi alma, que con su casta incorruptible, se recoge y calla. Solo ella, sin audiencia, siente y sentirá -intensamente- el dolor sin quejas, de ésta, inmune y perenne, íntima ausencia.



P-Car

domingo, abril 02, 2017

Ser tú

Quiero ser tú y seducirme.
Que tú seas yo y me explores.
Te encuentres, con el que amo.

Quiero ser todo tú y conquistarme.
Hacer conmigo… lo indecible.
En mi cuerpo y alma
fecundes secretos
¡inconfesables!

Conmigo en mí, seas, reiteradamente,
piel a la intemperie de alma desnudada.

Artistas del amor seríamos:
semilleros de diamantes
entre caderas de ópalos.

¡Brillarían suntuosidades
bajo y sobre las estrellas!

Hombre de mis sueños
esta noche quiero
multiplicar el cielo.
Ser muchos tú muchas veces.

Amarme a raudales
muchas distancias…
muchas nostalgias…
¡eternidades completas!



P-Car





jueves, marzo 30, 2017

Sobrenatural

Cuando en tu camino, vaciado de estrellas,
un ángel ilumine la oscuridad perenne
sin que se pronuncie una sola palabra
entenderás… 
todas tus injusticias.

Intuirás la lasitud de tu tiempo
al tragar el áspero sinsabor
de tu llanto embrionario.

Lo sé: querrás volver a mi alma.
Decirme aquello que diste al silencio,
enmendar y escuchar mil clemencias.

Imponente, necesitarás amarme de nuevo
sentir la ilusión que no todo está perdido.

La traba querido 
es que, por el pasmo y la emoción,
no habrás percibido en su sacra mirada
que ese ser sobrenatural…
seré yo.



P-Car



sábado, marzo 25, 2017

Casi todo

Todo lo puedo resolver
para sentirte cerca.

Puedo caminar leguas
solo para mirar tus ojos.

Puedo -claro que puedo-
ser ángel y velar tu sueño.

Puedo volar alto por el cielo
para nada más que ser tu sombra.

¿Por qué no? si el amor es así
te da la luz,
te da las alas,
te da el encanto,
te da la esperanza.

Bueno…
en realidad…
no todo.

Casi todo puedo resolver
porque para casi todo
aquí… en mi alma
tengo la magia y la fuerza

menos
-si amor, menos-
que tú me ames
solo
porque yo lo quiera.


P-Car


jueves, marzo 23, 2017

Juro

En horas, recuerdo recordarte
largas otras, olvido olvidarte.

Efecto colateral
-quilate de légamo-
saber que tú me perdiste.

Como se pierde un cuerpo celeste
tras un cónclave taciturno
de nogueras fantasmales.

Mallando tramas invisibles
a veces, me perteneces
a veces, de otras extraes
y muchas veces, a nadie das nada.

Infalible el sinsentido
de un dotado amor malogrado
te desposee del equilibrio,
del carácter y la sonrisa.

Y a veces, de la vida.

Transcurren siglos por los instantes
enumerados uno a uno por la sombra
de tanta piel y tanta espiritualidad
vagando en círculos infinitos.

A veces, quisiera verte.

Contemplarte unos momentos
y tras tu mirar hallar
un cielo…
con una estrella solitaria
en la que brille mi nombre.

A veces, el a veces es vehemente.

Como si el detrimento fuese exiguo
esta insurgente locura amorosa
insistente, me acecha el alma.

Pero juro…
que es solo a veces
tan solo una vez
antes de la densa eternidad
del nunca más.



P-Car



martes, marzo 21, 2017

Poesía, qué eres

 En su día, un tributo a la poesía
¿Cómo te puedo definir si eres indefinible?
Eres lila, eres diva, eres poesía, eres divina.

Algo puedo intentar sondeando  
en el efecto de tu hacer perfecto.

Te escuchas en el golpe de las olas
cuando la gaviota sombra retorna.

Sabes como el lamido azaroso del viento
en el negro llano de mi boca entreabierta.

A veces, hueles al celo de los ciruelos
al detonar rosa, el prisma primavera.

Eres -casi que si- el amor que no es,
el que jamás vuelve, el que paz yace,
el que no olvida, el que aún no nace.

Igual al elixir de antaño que se vierte
en la copa de las ausencias presentes
utilizas una recua de palabras gloria
preñadas de albor, lujuriosas de luna.

Poesía, si tú no eres mi amor,
eres lo más afín que he tenido
excitando mis vacíos y nidos
hasta el éxtasis de parir el yo.

Que trinidad destino si somos, lo sé:
tú para mi alma, mi indiviso para ti,
tu apostolado para el anima mundi. 

Clamor irascible de almas y alma herida
encapsulada en la mudez del habla sana.

Porque irrumpes el sentir de lo que no se ve
pero que dar forma y dar, me hace mejor ser,
eres el conjunto diáfano de todas las cosas
y la gracia cita, que me succiona lo arcano.

Poesía, no sé origen o si perteneces,
de dónde viniste o si piensas volver.
Da igual. Tu ralea me es indiferente.

No, no necesitas cargar, ser, tener o ir.
Para mí, es imprescindible ser tu riel
y la vía elocuente de tu misión silente.

Poesía mía, te diría tanto, te daría todo,
pero es que tú eres ese tanto y ese todo.
Ya sabes, dispuesta eterna aquí estaré, pero
si de mí prescindes, calavera disoluta caeré.



P-Car



jueves, marzo 16, 2017

El tiempo que nos queda

No te alcanzarían las cruces del calendario
para que el sol naciente de tus labios
cure todas mis heridas.

Serían insuficientes las restantes lunas llenas
para las muchas veces que yo quisiera
me hicieras el amor
lavando con sigilo en mi piel
el destierro.

¡No!.. no serían bastantes una o mil promesas
para revertir el vacío y la tristeza
de incontables silencios y ausencias.

Tan quebrada me has dejado
tan agonizante me he sentido
que todo…
todo proceso sería más prolongado
que el tiempo que nos queda.

Pero…
-y escúchame bien-
A pesar de las tormentas
y los excesivos naufragios.

A pesar del desconsuelo de los astros
y las estrellas caídas al fondo del mar
yo… solo yo… -sobreviviente-
me dejaría tomar por tu mano.

Tendida en la proa de tu barca  
mirando las velas de tus sueños
y percibiendo en mis vértebras  
el atávico vaivén del mar…
volvería a confiar en tus remos.

Y te daría el borrador de mi horizonte
para que tiñeras con tus rubores   
un nuevo nido en el arcoíris.

Quiero sentirme:
luna en tu costanera,
tango en tu melancolía,
quehacer de tu inspiración,
y la reina erótica y espiritual
de tu cuerpo, rumbo y esmero.

Acepto la ofrenda de tu rogativa:
Irnos a la deriva del destino
en una travesía sin premura:
sin egoísmos, sin reservas,
sin reproches, sin vuelta.

Hoy el alma, desde su crisálida,
nos devela el secreto del amor.

Si un gran sentir no se esfuma
con la lluvia, la furia y la penuria
será la sublime cita eterna
de dos que formaron unidad.

Del alma, el amor te hizo mío.
Del alma, el amor me hizo tuya.

Mi mal, mi bien, mi totalidad:
porque siempre soñé
-sin jamás imaginar-
verte a mis pies.

Porque ambos deseamos esto
a pesar de experimentar lo que es
resplandecer y morir en lo nuestro.

Porque crecer no es fácil
y ninguna escuela nos enseñó a sufrir
ni nos explicaron el sentido del dolor.

Porque dicen que todo tiene un fin
y luego de neutralizar ese todo
el nuestro es lis y lucero.

Porque tienes una deuda conmigo
y me he ganado ser la estrella
del mejor capítulo de tu vida.

Porque mi nativa naturaleza
es la de toda mujer que ama:
asombrosa, estremecedora e ilimitada.

Porque sin medida…
te amo
y a nadie…
nadie más aceptaría.

Sin más verbos ni cábalas,
sin perder un minuto más…
el tiempo que nos queda
¡llévame contigo!

La lontananza que reste
será poesía de Dios.



P-Car                                                

martes, marzo 14, 2017

Dos palabras

De todos los verbos que aprendí
de todas las palabras que conozco
no existe ninguna que, en dos segundos,
pueda hacer resplandecer una mirada
y transformar tanto la existencia.

No escuché frase más grandiosa y bella
que la que forman tan solo dos palabras.

Cuando ellas, sinceras brotan del alma
en el cielo aparecen dos nuevas estrellas.
Y mágicas, en un instante dulcifican
los labios, el pasado y las tristezas.

Son dos pequeñas grandes palabras
muchas veces, tímidas y mezquinas
siempre deseadas y muy esperadas.

Demasiado temidas también,
hasta estremecer la luna y el pecho
de que una mañana oscura el viento
a la ciudad de los entierros las lleve.

Nunca quiero dejar pasar la oportunidad
de elevar alto la vida de quien amo
quien siempre
-no importa si es infinitas veces-
siempre siempre
espera escucharlas.

Por eso, hombre que me das tu universo,
hoy al despertar, sin un motivo especial,
me nació decirte suave al oído:
"razón de mi tiempo,
luz de mi verso,
...te amo”


P-Car


viernes, marzo 10, 2017

Bandolera y ángel

Soy de decir mirando a los ojos.
Soy de expresar sin decir nada.

Soy de creer en la infinidad azul.
Soy de soledad, en albas y ocasos.

Soy de amar, sin oírlo de vuelta.
Soy de abrazar, tocando el alma.

Soy de extrañar sin inmolarme.
Soy de alas y raíces, piel y linaje.

Soy mujer, poeta, bandolera y ángel.
Soy solo yo: una perfecta imperfecta.

La misma que, entre vino y velas,
te robó dos estrellas de tu mirada
más la miel de la luna en un beso
y en instantes de locura casual
infinito te amó con el alma.

Soy yo, solo yo, irremediablemente yo
y no sería igual a la que hoy soy
si tú… no me hubieses amado.

Y porque yo, soy de ser, sentir y vivir
con lo mejor de mi lira digo que si
de nada… nada me arrepiento,
menos, mucho menos… de ti.


P-Car





miércoles, marzo 08, 2017

Mujeres, gracias

A las mujeres que amo
a las mujeres que me aman
a las mujeres que ya se han ido
a las mujeres que no logro abrazar
Gracias, mujer tierra, de semilla y cosecha
que tocas el alimento con tanta dedicación.

Mujer lana, gracias por la paciencia
el abrigo, la suavidad y la alianza.

Mujer aura, mujer loto, mujer chacra,
gracias, llenas mi centro de paz y calma.

Mujer ciclón, mujer garra, mujer pasión,  
por el carácter y los resultados, gracias.

Mujer creencia, mujer fe, mujer cielo
gracias por la plegaria y la esperanza.

Mujer vientre, mujer cariño, mujer emulsión
cada ser humano que estuvo y nació de ustedes
hoy y siempre les da las gracias por haber sido
madres puras e íntegras de cuerpo o de corazón.

Mujer sentidos, mujer poesía, mujer infinito
por el sello, lo eterno y verter el alma, gracias.

Mujer, gracias por ser tú, por ser mujer
y transformarte, repleta de creatividad,
de sombra a sol, de desierto a cascada,
de duelo a sonrisa, de esclava a galaxia.

Del mundo entero que te valora y quiere
gracias a todas con un inmenso aplauso.

Además de mil besos, mil abrazos,
mil flores, mil bombones, mil velas,
mil mensajes, mil llamados, mil lunas,
mil corazones latiendo al unísono.

Una sola lágrima de emoción auténtica
valdrá para que este universo de obsequios
sea llevado en una carroza de alelíes albos
a cada casa, choza, albergue o intemperie
en donde una mujer crea y une un hogar.

Mujer que llevas todas las mujeres en ti
y nunca te agotas de ser más mujer aún
gracias por estar y poder contar contigo.

Solo me resta decir en mi pequeño homenaje
que si el tiempo volviese al inicio de mi revés
y me dieran a elegir, nuevamente sería mujer.

Mujer, mujeres... ¡mil millones de gracias!


P-Car