lunes, noviembre 28, 2016

Memorias del alma

Estimados amigos y amigas, esta poesía de 300 versos, fue mi presentación al concurso de "Juegos poéticos y florales 2016"

Memorias del alma
  
I.

Bajo una nube perenne
mi silueta empapada medita:
pedazos de vida
trozos de memoria
fracciones de alegrías.

Recorrí:
rutas de sal, de hojas,
de brisas, de aguas
y otras necesarias
ciegas de bruma.

Al entrar la neblina
la noche se despliega inmensa
abriendo horizontes oscuros.
Luego se enrosca
nonata e ingenua.

¡Pobre noche vulnerable!
Mi ser -sin miedo-
en su esencia de búhos y conjuros,
leyendas y fuegos apagados,
mece un mañana.

Y entonces recuerdo:
cómo era la vida
cuando el jardín era bosque
y las horas, infinitos.
La risa, eco del cielo.
El amor y la complicidad,
valores indestructibles.

¡Oh! Cuántos caminos
he incursionado
he inventado
he sembrado
y he cerrado.

A veces quisiera hallar
aquel de vainilla
para retroceder por el tiempo
y dormir en mi cuna.

Ojos de almendras
manos de otoños
trenzas rosa.
Lluvia de diamantes
que hice mía
mirando tardes enteras
por la pequeña ventana
de un castillo de naipes.

Pareciera que en aquel entonces
el mundo era algo totalmente mágico
cuya bonanza dependía
tan solo de un guiño.

No existían las palabras
nostalgia, tristeza, soledad
y el silencio… no era así
tan callado como ahora.


II.

De pronto siento un pálpito
que me grita en el pecho:
¡fue tan simple quererte!
Tan fácil
como increíblemente frágil es
cambiar un destino.

Entonces tú… vienes.
Me abrazas, me consuelas
me das tu calor, me amas.
Es reconfortante imaginar
que eres aquello que necesito
para saber que todo lo vivido
valió la pena.

No, no te alejes como una ilusión
no te esfumes en mi sueño -tuyo-
Vuelve, quédate.
Pon tu vientre en mi vientre.
Inúndame de semillas
de trigo celeste y cielo dorado.

Dame una estrella
cada noche una nueva
y al despertar, la luz del sol
en la esfinge de mi piel desnuda.

Juntemos nuestras lágrimas tibias
para hacer un baño de espuma
en una tina de caracolas
bajo la faz de la luna.

Plantemos nuevas margaritas
que las mías murieron.
Quedaron sin pétalos
uno a uno desgarrados.
Esperanzas tiradas al viento
por mis propias manos.

Quiero un santuario
para lo que tenemos.
Velas, atardeceres, vino,
prosas y suspiros.

Allí confesarte
que no conozco el olvido
para aquello que alguna vez
ayer, hoy o mañana
estremece mi alma.

Si te vas
siempre sentirás que
estés donde estés
estás y no estás
porque una parte de ti
-la pura-
está conmigo.

Te protejo en mi seno
en mi corazón
en mi matriz
y en mi alma.

Culpable tu mirada
al fecundar mis ojos.


III.

Ay del tiempo
que a solas contigo
dulcemente te he sostenido
en mi sentimiento.

Hay brisas que
llenas de tu nombre
alzan su vuelo
buscando el cobijo
de un descuido en tus labios.

Anhelo menciones mi nombre
y que esa evocación te convierta
en lo que de verdad eres
además de mío. 

Dicen que el poder de un deseo
mueve montañas, ríos y lápidas.


IV.

Nada sucede
más que éste gris denso.

Es un vacío lleno de nada
que insisto desaparezca
resonando quimeras y desvaríos
entre el mar agitado y el roquedal
de mi lucro poético.

Me tengo a mi misma:
mis versos, mis caminos.
mis retos, mis memorias.
Pero por sobre todo, mis sueños.

Dios
déjame soñar hasta lo último
para llevar mis sueños más allá del umbral
y luego que todo el misterio suceda
soñar más y más.


V.

Llenas están mis alforjas
de renglones en blanco.
Epopeyas increíbles
de caballos con alas.

Utopías de un alma
que insistente busca
un algo muy grande y especial
en una mínima diferencia.

Quizás, una ruta virgen
hacia una cascada jamás vista
de luciérnagas ámbar.

Mapas no existen
ni brújulas, ni duendes.
Real es la guía honesta
de ese qué se yo
tan intenso del pálpito.

Llegaré. Por cierto amor, muy pronto.
Quiero disfrutar el milagro.
Quiero saber que todo…
todo sirvió de algo.


VI.

Mis pasos están exhaustos
mis manos, ajadas
mi pecho, seco.

No creo que logre alcanzar
el final de mi último camino.

Quiero sostener mis recuerdos
irme hacia lo alto con ellos.
Son lo único real que tengo.

Tendida en la arena
de una playa desierta
te evoco, te invoco
te pido, te suplico
te lloro, me silencio.

Mis fuerzas declinan
cual pájaros heridos
goteando gotas rojas
en un mar de fieras.

Nada es eterno, lo supe hace mucho
pero necia, me he resistido a creerlo.

Quiero mis recuerdos, mis sueños y a ti
en mi lecho, hecho de bosques en celo.

Mi alma se aferra a todo
mientras el cielo la eleva.

Sube, alma mía, sube victoriosa
que mi cuerpo se ha de desintegrar
cuando termines tu trayecto.

Polvo será.
Polvo y nada más.


VII.

Se escuchan rezos y llantos.
Plegarias llenas de elogios.
Puedo escucharlas.

Es grandioso y gracioso morir.
Nunca lo imaginé así.
Aún puedo sonreír.

Quiero decir: gracias.
Lo dije, fue lo último.


VIII.

¿Dónde me encuentro?
No tengo cuerpo sólido.
Aquí no hay puertas.
Ni abiertas, ni cerradas.

Nadie está, nadie viene.
No necesito llorar o gritar.
No pienso en nada concreto.

La verdad, estoy bien.
Razón de no estar mal.
El miedo ha desaparecido
La ansiedad también.

He de esperar lo que venga
y si no viene nada, también.

Es extraño sentir tanta libertad.
Acurruco quietud, sosiego y paz.


IX.

Parece que dormí
mil atardeceres diferentes
bajo la misma luna viuda.

Oh, luna bella
fiel como ninguna
me has seguido
a este curioso lugar.

Me encuentro feliz
me siento bendecida.
Creo estar despierta
en un sueño sin fronteras.

Sígueme luna.
Sé mi globo
sé mi guía
sé mi ramo
sé mi cáliz
sé mi lucero
sé mi amiga.
Sé mi todo y mi musa.

Si estás aquí, es una señal:
todo lo he de escribir.
Así será.


X.

Soy leve
soy pluma
soy nube
soy estela
soy espíritu.
Contengo plenitud
en mi piel traslúcida.

El miedo se fue.
No huyo ni busco.

Un nada colapsado de un todo
es una realidad sublime, sagrada.

Observo atónita
negros terciopelados
soledades amistosas
silencios musicales.
Vuelos transversales
de luceros y estrellas.

Es una armonía gloriosa.
Fluye la existencia toda.

No existe el sudor, la batalla, el hambre, la muerte.
No concurres al tiempo como un esclavo.
No heredas herencias, solo el amor:
amor a Dios y a la esencia.

No hay sumisión
ni poder que someta.
No aflora el orgullo
ni se subleva el ego.

No hay razas ni bandos
ni posesión que valga
más que la del alma.

La única fortuna
es haber llegado.
Fortuna de luz.
Brillo sin igual.

Fui y aún soy
mujer, poeta y amor.
Recuerdo las miradas
que cambiaron mi vida.
¡Mis memorias aún están!
Son mis raíces, cimientos de mi alma.

Agradezco cada paso o tropiezo
de caminos rugosos o amables
antes de entrar
a este paraíso llamado cielo,
en un todo… infinito.


XI.

Ahora que puedo recordar
y ver mi vida y mis caminos,
como quien mira un capullo
abriéndose natural al sol del alba,
entiendo tanto, entiendo todo.
Simple y veloz, vital y perfecto
como antes fueron mis suspiros.

Cada paso, cada sendero.
Cada ser, cada sentimiento.
Cada lágrima, cada alegría.
Cada vuelo y cada caída.

Todo… todo tiene un sentido
incluso estas memorias mías
que hoy puedo conservar.

Sin ellas… nada entendería.
Sin ellas… no habría poesía.

Cualquiera sea tu camino, mira el cielo con fe
y cree que en esa interminable masa volátil,  
celeste y etérea a la vez, la magia si existe.

Hoy soy pluma escribiendo feliz en el infinito
al ritmo del universo, con luz de las estrellas.


XII.

Si una noche cualquiera sientes algo vibrante
soy yo, que llena de amor por tu honesta tristeza,
logré llegar a tus labios, con un beso inolvidable.




P-Car

domingo, noviembre 20, 2016

Nuestro soñado hogar

Para alguien que marcó un antes y un después en mi vida  
y que hoy, desde hace dos años, descansa en la eternidad.

“Cada incipiente amanecer,
cuando pareciera que el sol naciente
quiere tocar a la luna que se marcha,
te siento junto a mí.
Tu ausencia me abraza
me regalas un beso de luz
y suave al oído me dices…
cómo seguir.
Estoy serena, creo y creo sueños
pero extrañarte es parte y pilar
de la verdad de mi alma”

NUESTRO SOÑADO HOGAR

Muy lejos de la línea de la vida y distante de nubes henchidas de tristezas, que llueven sin parar, penas negras; después de haber superado lenguas falsas, mentes ignotas, miradas sesudas, siluetas perversas y manos de hierro; contemplando extasiado una gran luna perenne y millones de estrellas que jamás emigran… estás tú… pleno de paz y armonía.

Te imagino cubierto con la concordia de los recuerdos y cada uno de aquellos versos que urdieron, momento a momento, sorbo a sorbo, caricia a caricia… nuestro amado breve siglo en la tierra.

Una noche cualquiera, cuando suceda mi último silencio, un extenso y profundo suspiro me llevará a tu lado y nos abrazaremos como nunca antes, con la intensidad que nos han tatuado en la piel y el corazón… tantos amaneceres sin tocarnos. Y seremos lo que declamó el destino en el ocaso plateado en que nos conocimos: un solo infinito.

Fundidos en uno, cultivaremos un prolífico jardín de astros, sabiendo que ya nada ni nadie intentará separarnos, porque nuestro soñado hogar será… la mismísima eternidad.

Vencidas la humanidad y los miedos, la imposibilidad y el tiempo, con únicamente nuestro amor en el alma, la misión de nuestros espíritus será un maravilloso pergamino, ejemplo para amantes sin fe, y que, escoltado por ángeles y luceros, recorrerá el universo por los siglos de los siglos.

Paty
💖
P-Car

viernes, noviembre 18, 2016

Ave sin su nido

Impulso absoluto fui
al aventurarme a tus ojos:
gaviota sin estación
invadida de emoción.

Henchida de pureza,
un nimbo amoroso seguí.

Al elevarme en mi sueño real
mi rostro fue aire
mi cabello, brisa
mi alma, clamor azul.

Encajes de luz, mis dedos fueron,
al extenderse como alas al viento.

Añoré como nunca antes -y más-
posarme en tus pensamientos:
ser la rima y el verso
que ondeen tus labios  
en la construcción inédita
de una nueva plegaria
que juntos, al final de un beso,
llamaríamos esperanza. 

No me importó el peligro.
No me importó la distensión.
No me importó la lasitud.

Desde lo hondo del corazón
en mi quimera volátil sabía
que algún albor
mi silencio sería el dueño
de tus silencios más bellos.

Porque yo, como nadie
con una caricia ciega
identificaría tu cuerpo.

En la levedad de una cercanía
sentiría el fuego de tu piel.

Y reconocería tu mirada
en cualquier lugar del universo:
en medio de una gran multitud
o… al centro mismo de la nada.

Y si…
al lado opuesto del espacio y del tiempo
de nuevo hoy
honesto modularas mi nombre
a ti, en el instante de un momento,
-cual ave sin su nido-
llegaría yo.
  


P-Car

viernes, noviembre 11, 2016

Gotas de sangre

Si más que puras lágrimas 
por mis francos nevados ojos
cayeran las gotas de sangre
que en mi corazón se desmayan
cada vez que un dolor me das…
rojos serían, el cielo y el mar.



P-Car

domingo, noviembre 06, 2016

Sencillamente yo

En el contorno final
de tu drogadicta lágrima negra
me dibujaré yo, blanca y serena.

Seré umbral, seré tiempo,
seré dimensión, seré paz.
Infinita he de ser…
cuanto imagines.

Podrás llamarme:
luna, lluvia, pétalo o sol;
ángel, cielo, alma o amor.

Quizás la hierba celeste
que acariciará tu frente
en desiertos sin sueños

o un fruto en tu boca
cuando trágicamente a solas
sin más que un respiro indigente
intentes silenciar la voraz hambre
de tu cuerpo y corazón.

Cuando estés ciego y débil
seguro seré
el rayo y el verso
que te guíen al fondo
de la tierra que te vio nacer

donde, lleno de comunión y fe
ya tamizados el dolor y los miedos…
toques el borde del cielo.

Y ahí estaré
con un vestido de luz,
dos lunas en mis ojos
y estrellas danzando en mi pelo.

Entonces solo seré
sencillamente yo
con mis labios entreabiertos
aguardando lo mejor de tu alma
en el más ansiado beso.


P-Car