viernes, diciembre 08, 2017

Condenable

¡Oh, injusto ángel diáfano!
¿Cómo pudo ser que te amo
de esta forma inconclusa que…
inconmensurable se deforma?

Acaparas todo lo que se me revela
extendiendo el recóndito cardinal.
Intervalo de mudeces que conspira
remendando una descosida melodía.

Conmutación de imperdonables
que sin contacto me recorres:
¡tildas mi corazón sin piedad!

Pero no en vano… te conozco
mortandad de mártires esperanzas:
siendo todo, haces nada, eres malo.

Grita al silencio que nos ata
con nuevas verdades en cascada
¿por qué has omitido el cálido apego?
¿Qué te hace bajar tan hondo y oscuro
a pernoctar con los idos y secos?

Condenable yo…
que aún más sombrío desciendo
si al saber de tu alevoso pecado
persistente peco con el intocable mío
extrañándote así… vida
de esta manera recóndita,
inescrutable y aturdida.

Si de mí tanto sabes
-nunca jamás en vano-
dime, antes de la luna
de tu alma mía a mi alma
¿qué sucedería con lo no sucedido
si mañana despertase en tus brazos?



P-Car


viernes, diciembre 01, 2017

Inminente

Te procuro,
sin dar un paso,
sin visar el tiempo,
sin perturbar mi iris,
sin corromper el sueño.

¡Pronto será de frente!
Vendrás o te asombraré.
Mi ilusión es apología
por poseer una heroica fe
que vestida de escogida oda
¡nunca jamás me abandona!

Y es que a solas supe
el significado holístico
de lo que es inminente.
Agité, lastimé, obvié, olvidé
pero a ti ¡nunca renunciaré!

Ansío ver tus brazos para mí.
Sentirte niño, mío, oír tus latidos,
contemplar tu rostro por horas,
expresar penas, vaciar lágrimas.
Y en el preludio de nuestra noche,
sobre los torsos, acurrucar el alma.

Ambos cometimos errores,
pero sin ellos, nada sabríamos.
Sin delinear la ausencia,
no anhelaríamos presencia.
Si no doliera la congoja,
no buscaríamos regocijo.
  
Tesoro tan mío…
¡te he extrañado!
como puede extrañar
el ocaso, la brisa dorada,
la luna llena, un espejo de agua
y tú mismo, mi imperecedera paz.
Como la muerte al beso ulterior
y el verso, al broche del poema.  

Simplemente y sin dar giros
volvamos a ser lo que fuimos:
dos seres de trazos errantes
que hallaron la palma querida
para seguir cómplices en la vida.

In situ… lo sabes -lo sé-
desde la primera vez que
nuestras miradas hablaron
y los labios formaron uno:
nos fraguamos en lo único
nos deshicimos en la llama.
Con tenencia y totalidad
nos acoplamos íntegros…
¡nos amamos con el alma!




P-Car


domingo, noviembre 19, 2017

Niégame

Si alguien pregunta por tu pasado
de lo nuestro nada cuentes.

Si intuye porque no entiende
que una brillantez inusual
brota en tus ojos y semblante…
evade, evade, evade.
Respira normal,
muestra naturalidad.

Si insiste, di que sí,
que hubieron algunas
pero ninguna importante.
Miente, miente, miente.
Contempla nada por la ventana.

Deja que por un rato imperecedero
mi memorial recorra tu oculta verdad
agitando tu sangre, templando tus terruños,
espigando tus edenes, elevando tu sensibilidad.

Permíteme despejar las pertinaces nubes
inundando de estrellas danzantes
el cielo sobre tu aura.
Sí, déjame recorrerte y ser por un lapsus
¡lo que aún es y me fue arrebatado!

Pero, ni molesto e impulsivo,  
nostálgico o romántico…
vayas a mencionar quien soy y fui
y el significado de lo nuestro en ti.
Calla, calla ¡calla!
Mucho menos nuestro final.
¡La consecuencia sería fatal!

Una brutal incomprensión
se adueñaría del credo, del aire,
de los ciclos y de la astral suerte.

De polo a polo, se apoderaría del planeta
-así como se apoderó de mi vida entera-
al enterarlos que me dejaste sola -deshecha-
aún amándome como me amabas:
con tus contradicciones y chifladuras,
con la complejidad de tu naturaleza,
con tu esencia errante inquietante,
con tu cuerpo y corazón vivaz,
con tu selecta entelequia.

Como se ama ¡un sueño con el alma!
y el alma ¡con la infinita existencia!

Por ello, por tu eterno secreto
y por tanto ¡tanto que queda!
sin respuestas, sin propósito:
niégame, niégame ¡niégame!

No soy alguien: soy nada.
Soy lo etéreo y el silencio,
no tengo rostro ni nombre,
no soy tu débito emocional.

No soy la pasión que si existe,
que cavilas, suspiras y celas
¡en lo más íntimo de tu ser!


P-Car


viernes, noviembre 10, 2017

Hiedra negra

Si mis poemas fuesen acciones
tal vez usted estaría aquí conmigo
y mi musa escribiría sumando
besos en sus labios,
magnolias en el firmamento
y un sinfín de triunfos dorados
en su interior, piel y sueños.

Pero soy prosa y versos, nada más:
palabras que no llegan ni regresan.

Y sin usted, como puede suceder
que derrame tanto rocío blanco
con el útero así de vacío.
Nada… ¡no tiene nada!
ni el milagro ni la magia soñada.

¡Tristeza es la hiedra negra
que lo enmaraña y oscurece!
Debe ser -seguro que eso es-
¡que el nido se me fue al alma!

Allí mi sentir -y el sentir que quiero-
suspiro a suspiro se abulta
noche a noche amanece
línea a línea florece
dolor a dolor muere naciendo.
Late, nada y patalea.

Ay, pequeñez mía
¡cuánto y cómo te amo!
así nunca llegues al mundo
para alimentarte y mecerte
y conocer tu color -que conozco-
y devolver el mío -que robaste-

¡Ni a entregar, ni a sufrir!
ni a estampar una sola
insigne melancolía.

Pero tampoco estará aquí
-estando siempre en mí-
a drenar conmigo su pena
y brindar la caída del día
con el despliegue de los astros
más lluvia y esencia en las copas.

No, ni bajo la luna
llegará mi rocío a su boca…
noble cascada, que hoy cae inmensa
añorando ser océano en sus mares.

Ni menos, mucho menos…
usted… ¡silencio mío! ¡muerte mía!
amor que confundo con el amor mismo:
¡usted jamás hará lo que hace un poeta!

Anidar una espiritual cría infinita
concebida en burda soledad desnuda
en el nicho más enterrado por los hombres
y más colmado de luz por los ángeles…
¡en su ecléctica alma eterna!


P-Car


sábado, noviembre 04, 2017

Ser o no ser

Fui sisella, fui pez, fui ristra, fui tal vez:
intervalo, brizna y revés.
Con, sin, inicio y fin, mal o bien…
supe… aprendí… ¡atesoré!

De todo lo que intenté lucir  
y que por instantes conseguí
desde mi eje… al fin del arcoíris
hoy soy lo que en esencia era:
amor y poesía, en alma de mujer.
A solas, es lo que me hace sonreír.

Seguiré siendo infinito y pequeñez.
A veces luna, otras, sirena, también espera,
unción, vértigo y a ratos lágrima.
Otros, vacilación y nada.

Días que no ennegrecen,
noches que jamás aclaran.
Capítulos que se mueren,
instantes que son siglos,
olvidos que he olvidado.
Ojos que sin querer se cerraron
con miradas que nunca partirán.

Tiempos, pares y hechos
fluviales y desérticos…
que crean o no su huella.
¡Es el carrusel de la vida!

Ser o no ser, al espejo le confiesas.
Encontrarse con uno y con el todo
sin dejar de soñar,
de abogar esperanza,
y solventar con fe celeste
una saga azul de milagros.

Cada quien pasa zonzo o contempla todo.
Cada ser sabe lo que su corazón guarda.
Cada cual decide si soporta una farsa
o ignora envidias, bambollas, modas.
Cada quien hace vital o encapsula
lo más bello y sincero de su alma.

Las vidas optan por este u otro paso
mientras arriba se escribe silente
la leyenda secreta de su lápida.

¿Quién soy para hacer muecas?
Si tan solo soy otra humana más
avanzando entre prados y arenas
queriendo al ocaso abrir dos alas
no sin antes dejar mi impronta.

Algo muy mío diré:
si viviese la magia de volver
a algún lugar muy especial
sería a un pecho enamorado
de mi sombra y mi luminosidad,

De mi risa, de mi cabello,
de mis torpezas y aciertos,
de lo que siento y presiento
de lo que me convoca e intento,
de lo que cultivo y entrego.
De mi forma de amar y
mi voz al decir te amo. 

Y es que el amor no reconoce tiempos.
¡Remese y conmueve mis versos!
Ellos entonan lo aprendido
y delatan a ese ser diminuto
que todos fuimos al nacer
cuyas necesidades eran
vencer lo adverso, sentirse a salvo,
acariciado, cuidado y amado.

Profundizando sin gran ahínco
he concluido que todos moriremos
siendo unos indefensos recién nacidos.

La vida es ésta, la existencia total, eterna
pero la ocasión de doblegar lo que no nos conforma
no es en el refulgente futuro que nunca se alcanza.

Hoy -no mañana-
¿callar o expresar?
¿no desear o soñar?
¿echarse o intentar?
¿quejarse o regocijarse?
¿no conseguir o lograr?

Entre respiros vanos y suspiros reales
que entibian el umbral de mi alma
agradecida de aún estar viva
alzo mi voz para decir que
no ayer ni después…
¡yo elijo ser!


P-Car



sábado, octubre 28, 2017

Amor de mi vida / mi poesía mil

Estimados amigos y amigas: este día, sin duda, es un día especial. Hoy 28 de octubre es mi cumple-sueños, es decir, se completan sesenta bellos octubres en mi vida.

Y como mi lema no es cumplir años, sino cumplir sueños, hoy -justamente hoy- en que el universo se ha alineado para mí, estoy cumpliendo uno de ellos: mi poesía número mil.

Esta casualidad o causalidad, me llena el corazón de alegría y satisfacción. A quienes lo deseen, en mi fan page de Facebook, cuyo enlace está en segundo lugar de la columna derecha, haré un sorteo para regalar un ejemplar de mi libro “Mil ocasos, una luna”, sin ningún tipo de costo. Ahí los espero.

Un abrazo mancomunado y exponencial a todos Ustedes, a quienes valoro infinitamente y agradezco siempre por su tiempo y lealtad, su amistad y elogios, su apoyo y cariño.

Hagamos un brindis por lo que nos unió, nos une y nos seguirá uniendo… chin chin… ¡Viva la poesía!


M i   p o e s í a   m i l:

Amor de mi vida

Hombre de miradas disipadas,
ser de acrobacias infinitas,
varón de océano y viento.

Amante sin rizoma, sin frutos, sin prado.
Yo te he dado raíz, solo en mí has florecido.
Para ti hice un sol, una luna, un jardín.

Y te hice mío, sin saber tu opinión.
Te bauticé de amor, mi amor…
¡Amor mío!

¿Para qué preguntar?
si te preguntaba, huías.

¿Acaso al ser tuya por vez primera,
tú me preguntaste si, contigo o sin ti,
yo quería ser solo tuya la vida entera?

¿Y para qué insistir que te amaba?
¡oh no! ¡eso menos que nada!
Si te lo recordaba y repetía
tanto hubiese sido el recato y espanto
de amar locamente a quien así te amaba
que antes de esconderte en la lejanía…
solo para ti y cortejar tu soledad
¡me arrancabas el alma!

Y si viva me ahuecabas
¿dónde ubicaría mi jardín?
¿en qué hierba te recordaría?
¿dónde tu mirada sería un cielo?
¿dónde tu corazón se haría estrella?
¿dónde, tu propia alma tendría su paz?

Sin alma ¿cómo Amor mío? 
¿cómo podría sentir como siento
y expresar al tiempo y el universo
no solo que eres mi amor y que te amo
sino que…
eres el amor de mi vida
y que te amo con el alma?



P-Car


lunes, octubre 23, 2017

Siempre octubre

Quisiera purificarme hablando a raudales
de lo doliente que se ha ceñido a mi alma.

Sin embargo, cuanto más se asienta
-es más certero e inmenso-
más, de los labios al infinito,
rojo me tiñe, un inusual silencio. 

Y un grito afónico rasguña grietas
si aún sin tu presencia yo ansío
que tus albas fuesen
como mis esperanzas bordadas a tu lado
y tus noches -ay, largas noches conmigo-
ardiendo leños y bruñendo el habla.

Y como si después de fantasear
no se agudizara el mutismo y la pena
alucino con desalmada insistencia
cayera mi fina lluvia en tu silueta
bailando con tu piel un sensual tango
para que en ti se alzaran altos, muy altos,
el trueno y el fértil aguacero blanco.

Mis deseos son vilmente fervorosos
haciendo inalcanzable la catarsis
al imaginar disemines en mi jardín
con tu extática sedosa boca
nonatos pétalos de rosas.

Quisiera, y mi querer se hace delirio,
de mi núcleo, cosecharas bisiesto
en dulce octubre -siempre octubre-
tiernas almitas pequeñas
bautizadas de nuestras estrellas.

Sin embargo, veme -sin ondear mi aire-   
ensimismada, urdiendo utopías sin hebra,
meciendo cunas de nubecitas evaporadas
y revisando en mi ambidiestra mente
otros posibles finales, todos estériles.

Y para estirar el mal siglo
busco un signo, una ventana
o cualquier señal que nunca llega
mientras lagrimando por tu olvido
queriendo odiarte, mi amor aumenta
y oro por tu destino.

Luego, un poco incoherente, agradezco
por los angelitos que del mundo no supieron
para sobre seguro venir a amar
como yo te he amado tanto tiempo:

disociada, adusta, entumecida,
anidando tan solo
un cúmulo de tristezas tras mi ombligo
empapada como en mis quimeras, si,
pero sin ti en mí
nada más que…
por ateridas gotas púrpura
y desfallecidas primaveras mías .



P-Car


jueves, octubre 19, 2017

Búscame

Recuérdame, si tu senda se enceguece de niebla
porque dejaste de creer en los mapas terrenales.

Deséame, cuando tus sueños no contengan sueños
y el tiempo vacío haga estragos en tu pensamiento.

Piénsame, cuando sepas que la vida y el universo,
el verso y lo nuestro, siempre contuvo un sentido.

Llámame en silencio
cuando el sol muera por el deceso de la luna
y añores -con probidad-
que una luz ilumine tu existencia.

No me procures donde se deshizo mi cuerpo.

Siénteme en la brisa tibia, en la lluvia sedosa, en el oleaje calmo,
en las serranías blancas, en las ermitas, en los jardines brotados.

Encuéntrame contemplativa, infinita y plena
en donde siempre estuve a pesar de tu ausencia.

Búscame en los queridos parajes tan míos
en donde cada instante te cuido y te amo.

Hállame, siénteme y contenme
… ¡entre tu corazón y tu alma!


P-Car

sábado, octubre 14, 2017

Tu providencia

Mírame…
largo y profundo…
como se mira un cielo estrellado
durante la noche más larga del verano.
Pon mi mano en tu pecho.

Lentamente…
derrite mi alma con tu brillo
y deja que la esencia escurra.
Me vaciaré en ti.

No te brindaré lo que no poseo.
Si, todo lo que soy y lo que creo.
En mí no hay objetos ni tiempo.
Te regalaré mi sentir honesto
unido con ahínco infinito
al tallado de mi verdad.

Si me aceptas…
cree y confía en mí.
No temas en amarme
como se ama el alba y el ocaso
con sus arreboles esperanzadores
y los puntos cardinales  
queriendo tocar la eternidad.
Vacíate en mí.

Te gritaré mi plenitud
te deslizaré mi llanuras
te declamaré mis deseos
te ofrendaré mis locuras.

Por un amor así…
¡seré aún más de lo que soy!
piel y morada,
corazón y alma,
caricia y sueño,
sollozo y alegría,
gratitud y poesía.

Así es, ámame y te amaré
con contemplación y pasión
hasta un alcance alucinante.

Y cuando cedan mis huesos
y mis sentidos se hagan cósmicos  
te querré sin palabras, sin lujuria
-más que las más puras del alma-
pero que siempre y por siempre
seré tu amor y tu providencia
¡de eso estoy segura!


P-Car


viernes, octubre 06, 2017

Duele vivir


Tantas veces repetí
que serías olvidado.
Y…¡mírame sin ti!

Pasaron las reincidencias.
Cesó la ansiedad y la ira.
Cayó la última lágrima.

Llena de heridas
tuve que entender
que el sol y la luna
se contemplan extasiados
por instantes del alba y del ocaso
a una refulgente distancia…
¡inmensa e inalcanzable!

Es cierto, sigo amándote
pero de una forma rara
-irónica e inexpresiva-
descolorida, inmóvil y callada.

Tan pálida, quieta y muda
que me cuesta respirar hondo,
mantener la secuencia de mis latidos
y sustentar con ahínco el alma.

Amor…
sin ti, sucede que
duele demasiado seguir.

Duele…
recordarte y el sentimiento,
el sinsentido del tiempo hueco,
la amplitud de la desesperanza
y esta casta honestidad del alma.

Duele…
la laxa rutina,
el final del día,
la piel sin tu caricia,
el verso y la noche infinita.

Duele…
con un dolor seco y oscuro
continuar en esta impavidez
-como si te hubiese olvidado-
aquí y en lugares colapsados
de gentes, ruidos y sucesos   
pero que para mí están…
¡llenos de nada!

Sin más palabras
sin ti…
¡duele vivir!


P-Car