Fieros vientos azotaron
las ciudades
la furia borró
nieves y prados.
La esfera toda fue
remecida
por los reptiles
del pecado.
No olvido que mi
angustia era
en qué distancia
tú estabas
mientras la
tierra se desplomaba.
Desperté de
aquel sueño deplorable
queriendo resucitar
en el alba.
El tiempo
volvió a ser pensamiento
y pensarte
volvió a ser lo eterno.
¿Por qué... (¡por
qué!)
estoy sola, tan lejos
de tu cobijo
y tú, remoto, tan
lejos de mi alma?
Sí amor, nos
hemos hecho
-ya sin el
juicio de las miradas-
cercanos en la sandez
y el autismo.
Mientras afuera el
planeta
realmente se liquida,
desquiciado,
y el anima mundi
llora y llora
-lágrimas del
color de mi vida-
la mortandad del
amor en el mundo
sin poder hacer
nada.
P-Car
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